La voz de los secuestrados
En esta lacra surgió una iniciativa encomiable, nacida precisamente de un secuestro. Se trata del programa de radio
Las voces del secuestro, dirigido por
Herbing Hoyos. Él cuenta su historia a partir de su secuestro, que se produjo en 1994. “Yo estaba en una emisora”, cuenta el periodista, “y me llaman dos personas que vienen a verme, me sacan las armas y me llevan secuestrado. Estando en la selva, llego a un campamento en que se encuentra un secuestrado. Y esta persona, atado a un árbol con una cadena, tenía un radio. Y él encendía el radio por momentos y lo apagaba en las noches, para saber qué estaba pasando. Yo me presento, y le digo que soy periodista. Y me dice: ‘¿Porqué ustedes los periodistas nunca hablan de los secuestrados?’. Y ahí surgió la idea".
Más tarde fue rescatado por el Ejército; "murieron cuatro de los secuestradores en combate, en fuego cruzado. Cuando llego a la radio empiezo el programa cuento mi experiencia y pidiendo a quienes tuvieran una persona secuestrada que podían hablarle a través de ese programa, porque yo tenía la certeza de que nos iban a estar escuchando. En este momento es un programa de cinco horas dedicado a enviar mensajes a los secuestrados. Hemos logrado crearle la necesidad a los secuestrados de escucharnos, y a los secuestradores de que les permitan un radio.
Porque el secuestrado que no escucha la radio, es un secuestrado que se deprime, que se minimiza, que prefiere morir. Desde que apareció el programa el suicidio se redujo a cero.”
Margarita de Cotes y
Rosa de Hintza,
entrevistadas por
Libertad Digital, saben perfectamente del valor que tiene el alimento espiritual para las víctimas del secuestro. Para las retenidas y para las que temen por la vida de su familiar. Herbing Hoyos también ha comprobado el valor que tiene hacer llegar palabras de cariño y de ánimo. “La familia le habla a ese secuestrado, que literalmente cada día pierde una gota de esperanza”, dice Hoyos. “Cuando uno está secuestrado, lo que más sufre es la incertidumbre de no saber qué pasa con los que están afuera. Con su madre, con su esposa, con sus hijos. Nosotros ponemos al secuestrado a su familia, para que le hable. El secuestrado que no escucha la radio, que no sabe de su familia, psicológicamente se minimiza; no come, no les camina. El guerrillero se cansa y les termina matando. El secuestrado que no come llega a un deterioro tal que llega a morir.
Nosotros le damos esa gota de alimento espiritual, mental, psicológico, que hace que el secuestrado cada día sepa que va a regresar, que su familia le está esperando”. Les dan mensajes de aliento. O les envían canciones, en ocasiones “con mensajes en clave. Muchas veces, dicen ‘los mangos están maduros, está lloviendo y la vaca está amarrada en el árbol’.” Existe una
dirección a la que se pueden enviar mensajes de apoyo.
Ambos, Herbing Hoyos y Andrés Peñate, utilizan las ondas de COPE para llamar la atención sobre el problema y pedir que se valore en sus justas dimensiones. Se lamentan de la visión que en ocasiones se tiene en Europa de estos grupos criminales de izquierda. Dice el periodista:
“buscamos que el mundo se entere que el secuestro en Colombia se está haciendo y que se cierren las puertas en Europa a los secuestradores. Ellos no pueden tener cuentas en Suíza, no pueden tener cuentas en España, no pueden estar recibiendo asilos”. O “Programas de radio en Escandinavia”, puntualiza Andrés Peñate. Hoyos afirma que “en Colombia, lo único que la guerrilla ha democratizado es el secuestro. Hace treinta años secuestraban a algún que otro ricachón de algún pueblo ganadero distante del país. Hoy secuestran periodistas, niños, un taxista que tenga tres taxis...”