jj si stoy muy atenta a lo q leo XD y oiep ps tienes razon ya esta lo mas emocionant del libro pero dim ... kuando nos traes los otros capitulos?? xfa sq c qeda en lo mas emocionat
pues mira vampirita, ya le mandé el 33 al gladiusarke y ya estoy trabajando en el 34........
POR CIERTO, LES QUIERO DECIR K TAMBIÉN YA EMPECE A CORREJIR EL LIBRO A COMO VA A QUEDAR EN SU FASE DFINITIVA, NADAMÁS QUE APENS LLEVO LEL PROLOGO Y EL CAPITULO UNO, CORREJIDOS, PERO SI ME KIEREN ESPERAR (A LOS QUE DE VERDAD LES INTERESA K LAS COSAS KEDEN COMO DEBEN SER) A K ESTE PUES LES PIDO K ME ESPEREN....... YA KE TAMBIÉN LO TENGO K CONSULTAR POR GLADIUSARKE, AHÍ NAMAS ESPEREN A LA VERSIÓN DEFINITIVA, CUANDO LA TENGAMOS PUES SE LOS AREMOS SABER.
Hola.. jejeje... yo tambien iba a preguntar lo mismo pero vampirita llego primero...je.. pero bueno.. sigan asi (que me queda decir) que si supiera ingles a la perfeccion les daria una mano.. pero "supiera" es una palabra a futuro.. ni hablar.. saludos y hasta la proxima!!!
P.D. dejame chekar con un amigo.. que no tiene mucho tiempo en la pagina (que por cierto le gusto...) y esta leyendo los libros, de hecho te respondio en el post de "a comparar tamaños" su nick es coexisto.. y el sabe ingles, mi pregunta es: si necesitan ayuda para los libros futuros diganme y yo le comento a el para ver si les hecha la mano.. a ver si se quiere aventar este reto ok! nos vemos y a ver k.... pasa!!!
psss yo ya estoy impaciente por que salga el prox capitulo y pss haber cuando empiezan con el siguiente libro >< y si pudiera ayudar con algo lo haria, el caso es que no se ingles y pss boy a un curso para eso y no tengo inguno de los libros, por eso pongo mucho empeño en leerme todos los libros
pues no se impacienten (ja, aunque eso es imposible, lo se) los capítulos ya los tiene gladiuszarke, nadamás es cuestión de que los suba (no todos, aclaro, nadamas los que le e enviado que son el 33 y 34) pero pues él tiene otras cosas que hacer también y por eso se tarda, pero no importa , alfinal el los suvirá.
jj ok sta bn sere fuert XD
y creem sonny117 yo tambn kiero ayudar
pero ps... c algo d ingles y ya lei los libros
en ingles pero ai muxas palabras q nisikiera
c q significan en español XD aun asi
yo tambn tratare d buskar a alguien para q ayude !!
Aki los capitulos nos vemos sldz Capítulo Treinta y Tres 0534 Horas, Agosto, 2552 (Calendario Militar)/ UNSC Pillar of Autumn, Sistema Epsilon Eridani El Pillar of Autumn detonó su puerto de propulsores de emergencia. La nave se deslizó fuera del camino del asteroide, evadiéndolo por diez metros– –El plsama Covenatno trató de rastreárlos. Impactó laciudad de roca y envió fuentes de hierro derretido y níquel hacia el espacio. Nueve de los cazas Covenant de forma de lágrima apodados “Seraphs” por la ONI esquivaron el asteroide también. El décimo caza se estrelló contra el asteroide y se desvaneció de la pantalla principal de visualización del puente. Las otras naves aceleraron y rodearon al Pillar of Autum, acosándolo con fuego de pulso láser. “Cortana,” dijo el Capitán Keyes. “Activa nuestra defensa de punto.” Los cañones de 50 mm del Pillar of Autum resplandecieron –desapareciendo los escudos de las naves Covenant. “Enfrentando, Capitán” dijo Cortana calmadamente. “Alferez Lovell,” dijo el Capitán Keyes. “Detenga todos los motores y llévenos a ciento ochenta grados. Teniente Hikowa, prepare nuestra arma MAC y arme las vainas de misiles Archer de A1 hasta A7. Quiero una solución de fuego para que nuestros misiles Archer impacten con la tercera ronda MAC.” “Estoy en ello,señor.” Respondió la Teniente Hikowa. “A la órden, señor.” Dijo el Alferez Lovell. Abrásence.” Los motores del Pillar of Autumn resonaron y merieron. Los propulsores de navegación se dispararon y rotaron la cara de la nave hacia la amenaza real –un Carguero Covenant. La enorme nave alienígena se había materializado a popa del Pillar of Autum y había lanzado sus cazas. El Carguero entonces había lanzado también dos salvas de plasma –las cuales el Capitán Keyes sólo había sacudido por entrar al campo de asteroides. Cortana maniobró al masivo Pillar of Autum como si se tratase de un yate deportivo; ella esquivó ágilmente las rocas a la deriva, usándolas para esquivar los pulsos lásers y los pernos de plasma. Pero el Pillar of Atumn podría emerger del campo de asteroides en veinte segundos. “Soluciones de fuego en linea,” dijo la Teniente Hikowa. “Arma MAC caliente y seguros internos de misiles removidos. Lista para lanzar.” “Dispare lo misiles a volunta, Teniente.” Rápidos golpes de fuego hicieron eco desde el casco del Pillar of Autumn, y un enjambre de misiles Archer aceleró hacia el entarnte Carguero. “El arma MAC esta caliente, señor,” dijo Hikowa. “Capacitadores de impulso listos. Disparando en ocho segundos, señor.” “Tengo hacer un pequeño ajuste en su trayectoria, Teniente,” dijo Cortana. “Los cazas Covenant están concentrando sus ataques en nuestra parte inferior. ¿Capitán? ¿Con su permiso?” “Concedido,” dijo Keyes. “Solusión de fuego recalculada,” dijo Cortana. “Un momento.” Cortana diparó los propulsores y el Pillar of Autumn rortó de barriga –con la mayoría de sus cañones de 50 mm dando la cara a los Seraphs Covenant debajo de ella. La superposicion de sus campos de fuego baja sus escudos –perforando dentro de sus cascos con un centenar de rondas, rasgando a trevez de los pilotos con una granizada de proyectiles, alcanzando sus reactores. Nueve bolas de fuego estallaron detrás del Pillar of Autum y se desvanecieron dentro de la negrura. “Cazas enemigos destruidos,” dijo Cortana. “Aproximandonos a posición de disparo.” “Cortana, dame una cuenta regresiva. Teniente Hikowa, dispare a mi marca.” Dijo el Capitán Keyes. “Lista para disparar, a la órden, señor,” dijo la teniente Hikowa. Cortana asintió; su figura proyectada en miniatura dentro del holotanque del puente. Mientras asintió, un despliegue de cuenta regresiva apareció, los números caían rápidamente. Keyes alcanzó el borde su silla de mando, sus ojos pegados a la cuenta regresiva. Tres segundos, dos, uno. . . “Marca” “¡Disparando!” contestó Hikowa. Un triple flash de relámpago saturó la pantalla de visualización frontal: tres blancos –proyectiles calientes cruzaron la negra distancia entre el Pillar of Autumn y el Carguero Covenant. A lo largo del costado del Carguero, aparecieron motas de luz mientras recontruían las cargas de sus armas de plasma. Los misiles Archer fueron diminutas figuras a lo lejos; los pulsos lásers del Carguero dispararon y fundieron un tercio de los entrantes misiles. El Pillar of Autumn rodó hacia estribor. El Capitán Keyes flotó en el aire por un parpadeo, y cayó torpemente en la cubierta. La almenada superficie de un asteroide apareció en el puerto de su cámara –a metros de distancia, y luego desapareció. El Capitán Keyes se sintió agradecido de que él jamás tuvo tiempo de inicializar la IA del Pillar of Autumn. Cortana rendía estupendamente. El trío de resplandecientes rondas MAC golpeó al Carguero. El escudo destelló una vez, dos veces. La tercera ronda atravezó –destripando la nave de proa a popa. El Carguero dió giros sin control, sus escudos parpadearon una vez, tratando de restablecer la cortina protectora. Un ciento de misiles Archer la impactaron, cratereando su casco, floreciendo en fuego, chispas y metal derretido. El Carguero alienígena enfiló y se estrelló en el asteroide que el Pillar of Autumn justo acababa de evadir. Se impactó en el. El casco, su casco crujió y se agrietó. Columnas de fuego emergieron de la dewstrozada nave. El Capitán Keyes suspiró. Una victoria. Los Spartans, sin embargo, no tendrían que tomar esa nave en espacio Covenant. No iría a ninguna parte. “Cortana, marca la posición de la nave destruida y del asteroide. Quizás tengamos oportunidad de salvarla más tarde.” “Si, Capitán.” “Alferez Lovell,” dijo el Capitán Keyes, “llévenos la vuelta y deme la mejor velocidad posible hacia el punto ZULU.” Lovell orientó los propulsores y rotó al Pillar of Autumn hacia el relativamente normal espacio de Reach. El retumbar de los motores sacudió a travez de las cubiertas y la nave aceleró dentro del sistema. “ETA (tiempo estimado de llegada) en veinte minutos a la mejor velocidad, señor.” La batalla de Reach podría aber terminado para el tiempo en que lleguemos ahí. El Capitán Keyes deseó poder moverse a través del Hiperespacio en una distancia tan corta, saltos precisos como los de los Covenant. El Carguero se había materializado un kilometro detrás del Pillar of Autumn. Si él tuviera tal clase de precisión, él ya podría estar en el punto ZULU –y ser de algún uso. Sin embargo, cualquier intento de salto en el sistema, sería una estupidés en el mejor de los casos. Y en el peor, sería un movimiento fatal. Los blancos de un salto varían por cientos o miles de kilómetros. Teóricamente, podría reentrar en espacio normal dentro del sol de Reach. “Cortana, dame el máximo aumento en las cámaras delanteras.” “A la órden, señor.” La visión en las cámaras delantera aumentó –saltando y reenfocando al planeta Reach. A veinte mil kilómetros del palneta, un grupo de un centenar de naves del UNSC se agrupaban en el punto ZULU: Destructores, Fragatas, tres Cruceros, dos Cargueros –y tres estaciones de reparaciones y mantenimiento se cernían sobre el grupo. . . esperando a ser usadas como escudos de sacrificio. “Cincuenta y dos naves de guerra adicionales del UNSC en punto de entrada al punto ZULU,” reportó Cortana. “Enfoca la sección cuatro por cuatro en pantalla, Cortana. Muéstrame esas fuerzas Covenant.” La escena parpadeó y se transfirió hacia hacia la flota Covenant aproximándose. Había tantas naves que el Capitán Keyes no pudo estimar sus números. “¿Cuántas?” él preguntó. “Trescientas catorce naves Covenant, Capitán,” contestó Cortana. El Capitán Keyes no pudó apartar su mirada de las naves. El UNSC sólo había ganado batallas contra el Covenant en las que las fuerzas enemigas eran superadas tres a uno. . . no a la inversa. Pero ellos tenían una ventaja: las armas órbitales MAC alrededor de Reach; las armas más poderosas no nucleares del UNSC. Algunos las llamaban las “Super” armas MAC o “el gran garrote.” Sus bobinas aceleradoras lineales eran más grandes que un Crusero del UNSC. Impulsaban un proyectil de tres mil toneladas a tremenda velocidad, y podían recargar en tan sólo cinco segundos. Eran impulsadas directamente por el complejo de reactores de fusión en el planeta. “Retira el angulo de la cámara, Cortana. Dejame ver toda la zona de btalla.” Las naves Covenant aceleraron hacia Reach. La flota en el punto ZULU disparó sus armas MAC y misiles. Las Super armas MAC órbitals abrieron fuego también –veinte vetas blancas de metal caliento ardieron a travez de la noche. Los Covenant respondieron lanzando una salva de torpedos de plasma hacía las armas órbitales –tanto fuego en el espacio que parecía como una erupción solar. Mortíferos arcos de flama y metal avanzaron a travez del espacio y cruzaron cminos. Los motores de las tres estaciones de reparación cobraron vida y las grandes superficies de las naves se trasladaron hacia el camino de las llamas. Un perno de plsma atrapó el borde e la estación líder –el fuego salpicó sobre su plana superficie. Más pernos impactaron, y la estación se derritió, se encorvó e hirvió. El metal brillaba rojo, luego blanco-caliente, teñido de azul. Las otras dos estaciones maniobraron en posición y escudaron a la armas órbitales del asalto de fuego. Torpedos de plasma colisionaron con ellas y arrojaron penachos de metal fundido hacia el espacio. Después de una docena de impactos, nubes de metal ionizantes envolvían el lugar en donde las tres estaciones habían estado. Habían sido vaporizadas. El último plasma Covenant golpeó la bruma –esparciéndola, absorviéndola y aciendo que la nube brillara de un infernal naranja. Mientras tanto, la salva de apertura de la flota y las Super rondas Mac golpeaban a la flota Covenant. Las pequeñas naves, basaron sus rondas MAC en los escudos Covenant –tomó tres o más bajarlos. Las Super rondas MAC, sin embargo, fueron otra historia. La primera Super ronda MAC bateó un destructor Covenant. El escudo de la nave resplandeció y se desvaneció. La fuerza del impacto hizo que el casco de la nave se hiciera pedazos en un millón de fragmentos. Cuatro minas nucleares detonaron en el centro de la flota Covenant. Docenas de naves con sus escudos derribados resplandecieron de blanco y se disolvieron. Las otras naves, sin embargo, absorvieron los daños; sus escudos quemaron en color plata, y luego se enfriaron. Los sobrevivientes buques Covenat avanzaban dentro del sistema –un tercio de su número fue dejado atrás. . . quemando restos radioactivos totalmente destruidos por las Super rondas MAC. Líneas de plasma se acumulaban en los costados de las naves Covenant. Dispararon. Dedos de mortífera energía navegaron a través del espacio. . . hacia la flota del UNSC. Una nave Covenant se posisionó en el centro de al flota, un buque gigantesco, tan largo como tres Cruceros del UNSC. Vigas azul-blanquecinas destellearon desde su proa –una fracción de segundo después, cinco naves del UNSC detonaron. “Cortana. . . ¿qué demonios fue eso?” Preguntó el Capitán Keyes. “Lovell, empuja esas supercargas de los motores tanto como pueda.” “Corriendo a trescientos porciento, señor,” reportó Lovell. “ETA en catorce minutos.” “Reproduciendo y digitalinándo la grabación de video,” dijo Cortana. Ella dividió la pantalla e hizo aumento sobre la enorme nave Covenant. Reproduciendo el video mientras la gigantesca nave disparaba. Las vigas de energía del Covenant parecían pulsos lásers. . . pero teñidos de un plateado blanco, el mismo efecto de centelleo que habían visto cuando sus escudos fueron golpeados. Cortana cambió de nuevo a la vista condenada del Destructor del UNSC Minotaur. La lanza de energía se hizo una aguja, delgada. Golpeó al buque en la cubierta A, en popa, cerca del reactor. Cortana regresó la vista y reprodujo la grabación cuadro por cuadro –la viga atravesó a travez de toda la nave, emanando bajo la cubierta H por los motores. “Perforó a travz de cada cubierta y ambas series de placas de blindaje,” Keyes murmuró. El haz se movió a travez del Minotaur, haciéndole un corte de diez metros de ancho. “Poyectando el camino del haz cortando a travez de los reactores del Minotaur,” dijo Cortana. “Un arma nueva,” dijo el Capitán Keyes. “Más rápida que su plasma. Mortífera. La gran nave Covenant viró fuera de curso y aceleró fuera de la batalla. Quizás no quería arriegarse a estar demasiado ecerca de las armas órbitales MAC. Cualquiera que fuere la razó, Keyes agradeció el verla retirarse. Las fuerzas del UNSC se dipersaban lentamente. Algunas lanzaron misiles para interceptar los torpedos de plasma, pero sus explosivos de alta energía no hicieron nada para detener los pernos supercalentados. Cincuenta naves del UNSC se encendieron como vengalas, ardiendo, explotando, callendo hacia el planeta. Las Super armas MAC dispararon –diesciséis impactos y diesciséis naves Covenant fueron despedazadas en brillantes fragmentos. La flota Covenant se dividió en dos grupos: la mitad aceleró para enfrentar a la dispersa flota del UNSC; el esto de sus naves se posicionó en un plano superior. Ese grupo maniobró para obtener un disparo limpio alrededor de la nube de titanio vaporizado de las estaciones de reparación. Estaban fijando a las armas órbitales. Cargas de plasma se acumularon en sus costados. Las armas órbitales dispararon. Las rondas super pesadas pasaron a travez de las nuves de vapor ionizado, dejando remolinos y espirales en la bruma. Impactaron diesiocho naves Covenant entrantes. Desgarrando a travez de ellas como papel de estaño, con el suficiente poder para pulverizar sus cascos. Seis naves Covenant aceleraron e interfirieron la nube de vapor. Tenían un tiro limpio. Las Super armas MAC dispararon de nuevo. Plasma eruptó de los costados de las cercanas naves Covenant. Las Super rondas MAC golpearon los buques y borraron al enemigo. Las corrientes de plasma, sin embargo, había sido lanzada. Se encaminaron hacia las armas órbitales –impactando y convietiendo las instalaciones en baños de chispas y metal fundido. Cuando la bruma se despejó, quince de las Super instalaciones órbitales MAC permanecían intactas. . . cinco habían sido vaporizadas. Las naves Covenant enfrentando a la flota girarón y huyeron en un vector fuera del sistema. El resto de las naves del UNSC no las persiguió. “Ordenes entrantes, señor,” dijo el Teniente Dominique. “Se nos órdena retroceder y reagruparnos.” Keyes asintió. “Cortana,” él dijo, “¿puedes darme un estimado de daños y bajas de la flota?” Su pequeña holoimagen colocada sobre el tanque el tanque de desplieque. “Si, Capitán,” ella dijo. Ella alzó una ceja hacia él. “¿Esta seguro de que quiere las malas noticias?” La estimación de los daños se desplegó a travez de su pantalla personal. Habían tenido fuertes pérdidas –y se estimaba una veintena de naves remanentes. Casi cien buques del UNSC destrozados y ardiendo flotaban sin vida en la zona de combate. El Capitán Keyes se dió cuenta de que había sostenido su aliento. Exhaló. “Eso estuvo demasiado cerca,” murmuró. “Pudo haber estado más cerca,” susurró Cortana. Él miró hacia el Covenant en retitada. Otra vez –había sido muy fácil. No. . . había sido cualquier cosa menos “fácil” para las fuerzas del UNSC. Pero el Covenant ciertamente nunca se había rendido cerca del comienzo de una batalla en encuentros antriores. Los alienígenas jamás se habían detenido una vez que se habían enfrentado al enemigo. Excepto en Sigma Octanus, él pensó. “Cortana,” dijo el Capitán Keyes. “Escanéa los polos del planeta Reach y filtra la interferencia magnética.” La pantalla de visualización saltó hacia la vista del polo norte de Reach. Cientos de naves de desembarco Covenant se dirigían hacia la superficie del planeta. “Déme al Cuartel General FLEETCOM en la línea,” le ordenó al Teniente Dominique. “Copia este mensaje al Comandante de Flota, también.” “A la órden, señor,” dijo el Teniente Dominique. “Canal conectado.” “Dígales que están por ser invadidos, naves de desembarco en ambos polos.” Dominique envió el mensaje, escuchó un momento, y luego reportó, “mensaje recibido y confirmado, señor.” Las Super armas MAC pivotearon y dispararon –destrozando docenas de naves de desembarco Covenant’s en los impactos supersónicos. El resto de la flota del UNSC se dividió en dos grupos, moviéndose hacia cada polo. Misiles y rondas MAC fueron disparadas y destrozaron las naves en añicos. Los polos puntuaron con meteoros mientras los pedazos de los destrozados cascos ardían dentro la atmósfera. Cientos debían de aver atravesado, pensó Keyes. Reach había sido invadido. “Señal de socorro entrante del Cuartel General FLEETCOM en el planeta, señor,” dijo el Teniente Dominique, su voz quebrada. “En los parlantes,” dijo el Capitán Keyes. “Hay cientos de ellos, Grunts, Jackals y sus guerreros Elites.” La transmisión se quebró en estática. “Tienentanques y soporte aéreo. Cristo, han roto el perímetro. ¡Repliéguense! ¡Repliéguense! Si alguien puede escuchar esto: el Covenant esta en la superficie. Masivamente cerca de la armería. . . ellos están–“ Estática invadió los parlantes. El Capitán Keyes se sobresaltó al escuchar gritos, huesos rompíendose y una explosión. La transmisión murió. “¡Señor,!” dijo la Teniente Hall. “La flota Covenant ha alterado su trayectoria de salida. . . están dando la vuelta.” Ella volvió su rostro hacia el Capitán. “Vienen por otro ataque.” El Capitán Keyes se paró derecho y suavisó su uniforme. “Bien.” Se dirigió a su tripulación en la voz más tranquila que pudo expresar. “Parece que no estamos tarde, después de todo.” El Alferez Lovell asintió. “Señor, ETA al punto ZULU en cinco minutos.” “Remuevan todos los seguros de los misiles,” ordenó el Capitán Keyes. “Tengan nuestro Longsword de piloto automático dentro del tubo de lanzamiento. Y asegúrense de que nuestros capacitadores MAC e impulsores estén calientes.” El Capitán Keyes sacó su pipa. La encendió y pufó en ella. Los Covenant estaban, desde luego, tras las armás órbitales. Su suicida embestida frontal –había sido casi lo suficientemente efectiva. Había sido sólo otra distracción. El peligro real se encontraba en la superficie; si sus tropas se cargaban los generadores de fusión, las Super armas MAC no serían más que basura flotante en órbita. “Esto es malo,” él murmuró para sí mismo. Cortana apareció sobre el pedestal de IA’s cerca de la estación de Navegación. “Capitán Keyes, estoy recojiendo otra señal de socorro. Es de la IA del muelle espacial de Reach. Y si cree que esto –” Ella gesturizó hacia la entrante flota Covenant sobre la pantalla “–es malo, espere a oír esto. Se pone peor.”
e aki el ultimo
y perdon por la tardanza espero les guste sldz Capítulo Treinta y Cuatro 0558 Horas, Agosto 30, 2552 (Calendario militar)/ UNSC Pillar of Autumn, Sistema Epsilon Eridani La misión se había topado justamente con otro tropiezo. Nunca entró en la mente del Jefe Maestro el no alcanzar sus objetivos. El tenía que triunfar. Fallar significaba la muerte no sólo pare él mismo, sino para todos los Spartans. . .cada humano. Se paró sobre la pantalla de visualización en la bahía de carga y releyó la transmisión de prioridad Alfa que el Capitán Keyes le había enviado. Canal de prioridad Alfa: Para el Almirantazgo de Flota del Muelle Espacial REACH *Contramaestre* IA-8575 (a.k.a. Doppler) / /triple-encriptación llave pública cifrada a tiempo: rojo, rojo/ /comenzar archivo/ ACCIÓN INMEDIATA REQUERIDA Tema: Paquetes de invasión Covenant detectados penetrando los firewalls de la RED DOC de REACH. Software de contraintrusión en efecto. Resolución: 99.9 porciento neutralizado certeramente. Tema: La inicialisación de triples protocolos descubrieron la Corveta Circunference /Bahía Gama-9/ aislada de la RED DOC de REACH. Tema: Naves Covenant detectadas en Hiperespacio con vector de entrada en curso de intercepción de la Bahía Gama-9 Conclusión: Datos de Navegación inseguros detectados por fuerzas Covenant a bordo de la Circumference. Conclusión:VIOLACIÓN DEL PROTOCOLO COLE. ACCIÓN INMEDIATA REQUERIDA. /fin del archivo/ Él reprodujo la llamada de socorro del Cuartel general del FLEETCOM en la superficie de Reach. “…Han roto el perímetro. ¡Repliéguense! ¡Repliéguense! Si alguien puede escuchar esto: el Covenant esta en la superficie. Masivamente cerca de la armería. . . ellos están–” El Jefe Maestro copió estos archivos y se los mandó a su escuadron por el canal COM. Ellos tenían derecho a saber todo también. Había sólo una razón por la cual el Covenant lanazaría una invasión: para cargarse a los generadores de las defensas planetarias. Si eso llegara asuceder, Reach caería. Y había sólo un arazón por la cual el Covenant quería a la nave Circumference –para saquear su base de datos de Navegación, y encontrar cada mundo humano, incluyendo la Tierra. El Capitán Keyes apareció sobre la pantalla de visualización. Sosteniendo su pipa en una mano, apretándola a tal grado que sus nudillos se vehían de color blanco. “Jefe maestro, creo que el Covenant utilizara un nsalto precisiso de Hiperespacio para alcanzar el puerto órbital. Quizás traten de meter sus tropas antes de que que las Super MAC’s puedan alcanzar sus naves. Esta será una difícil misión, Jefe. Yo… estoy abierto a sugerencias.” “Nosotros podemos encargrnos de ello,” dijo el Jefe maestro. Los ojos del Capitán Keyes se ampliaron y se inclinó hacia adelante en su silla de comando. “¿Cómo exactamente, Jefe Maestro?” “Con todo respeto, señor, los Spartans están entrenados para manejar misiones difíciles. Voy a dividir a mi escuadrón. Tres abordarán el muelle espacial y se aseguraránde que que esos datos de Navegación no caigan en manos del Covenant. El resto e los Spartans irán a la superficie y repelerán a las fuerzas de invasión. E Cpitán Keyes consideró el asunto. “No, Jefe Maestro, es muy arriesgado. Tenemos que asegurarnos de que el Covenant no obtenga esos datos de navegación. Usaremos una mina nuclear, la enviaremos cerca del anillo de atraco, y la detonaremos.” “Señor, el EMP quemará las bobinas superconductoras de las armas órbitales. Y si usted usa las armas convencionales del Pillar of Autumn, la base dedatos de navegación podría sobrevivir la embestida. Si los Covenant buscan entre los restos, quizás pueden encontrar los datos.” “Cierto,” dijo Keyes, y golpeó loigeramente su pipa contra si barbilla. “Muy bién, Jefe Maestro. Usaremos su sugrencia. Dibujare un curso sobre la sobre la estación de traco. Alíste a sus Spartans y prepare dos naves de desembarco. Lo lanzaremos” –él consultó con Cortana– “en cinco minutos.” “A la órden Capitán. Estaremos listos.” “Buena suerte,” le dijo el Capitán Keyes, y desapareció de la pantalla de visualización. Suerte. El Jefe Maestro siempre había sido afortunado. Él nunca necesitó más a la suerte que en este momento. Se volvió hacia los Spartans… sus Spartans. Ellos se encuadraron en atención. Kelly dio un paso hacia adelante. “Jefe Maestro, señor, permiso para liderear la operación espacial, señor.” “Denegado,” él dijo. “Yo liderearé esta.” Él apreció su jesto. La operación espacial sería diez veces más peligrosa que la operación terrestre. El Covenant los superaba en número diez a uno –o quisáz más– pero los Spartans fueron usados para volver la lucha en contra de la superioridad enemiga. Ellos siempre habían ganado en enfrentamientos terrestres. La esxtracción de la base de datos de la Circumference, sin emnargo, sería en el vacío y en gravedad cero –y ellos quisáz tendrían que pelear en su camino, pasando una nave de guerra Covenant para alcanzar su objetivo. No eran exactamente unas condiciones ideales. “Linda y James,” él dijo. “Ustedes vendrán conmigo. Fred, tú eres el Líder del Equipo Rojo. Tendrás el comando táctico sobre la operación terrestre.” “¡Señor!” gritó Fred. “¡Si, señor!” “Ahora prepárense,” les dijo. “No tenemos mucho tiempo.” El Jefe Maestro lamentó su infortunada elección de palabras. Los Spartans permanecieron un momento en firmes. Kelly habló. “¡Atención!” ella se quebró en saludo y le dió al Jefe Maestro un preciso saludo. El se encuadró y le devolvió el saludo. Estaba intensamente orgulloso de todos ellos. Los Spartans se separaron y reunieron su equipo táctico, corriendo hacia la bahía de desembarco. El Jefe Maestro los observó partir. Esta fué la misión para la que los Spartans habían sido templados misión tras misión. Sería su mejor momento… pero él sabía que también podría ser su último momento. El Maestre Mendez le había dicho que un líder requería el poder prescindir de las vidas de aquellos bajo sus órdenes. El jefe Maestro sabía que perdería camaradas el día de hoy –pero sus muertes ervirían aun necesario propósito… ¿o estaría desperdiciándolas? De cualquier forma, ellos estaban listos.
John orientó los propulsores y rotó a la nave de desembarco Pelican 180 grados. Empujó los motores a su máxima potencia. El Pillar of Autumn fue dejado atrás mientras ellos salían disparados a un tercio de su velocidad total. Ellos necesitarían cada milímetro de los miles de kilómetros entre ellos y la estación de atraco. El jefe Maestro había tomado el pelican modificado de los Spartans, arreglado con explosivos. La estación abría sellado cada esclusa de aire. Ellos tendrían que abrir un camino para entrar. Él miro a popa. Linda comprobava uno de los tres variantes de rifles de francotirador que había traído. James inspeccionava su mochila propulsora. El había escojido a Linda porque ningún otro solo Spartan era tan eficienmte en combate a gran rango. Y eso era lo que el Jefe Maestro buscaba: combate de largo rango. Si se volvía combate cuerpo a cuerpo contra hordas de soldados Covenant… incluso su suerte no duraría por mucho. Había escojido a James porque James jamás había desistido. Incluso cuando su mano fué quemada , él había superado el shock –al menos por un rato– y ayudado a él a despachar a los gigantes Covenant en Sigma Octanus IV. El jefe maestro necesitaría esa clase de determinasión en esta misión. Él tomó un largo vistazo de la parte delantera del Pelican. Sus naves hermanas iniciaban su descenso hacia Reach quemando sus fuselajes en la atmósfera. Kelly, Fred, Joshua… todos ellos. Parte de él deseó unírseles en la acción sobr la superficie. El panel del radar parpadeo una advertencia de proximidad; el Pelican estaba a mil kilómetros del anillo de atraco. El jefe maestro orientó los propulsores para alinear la nave. El silenció la alerta de proximidad. La alerta inmediatamente resonó. Extraño. Él alcanzó el comando de silencio de nuevo –entonces se detuvo y vió el espacio alrededor del Pelican cambiar. Motas de luz verde aparecieron, pequeños al principio, y se incharon en la negrura del espacio. Las manchas verdes se alargaron, se comprimieron, y distorsionaron las estrellas. –Un punto de netrada de Hiperespacio. El Jefe Maestro cortó los motores del Pelican, para frenar el impacto. Una Fragata Covenant se materializó a un kilometro de la nariz de la nave. Su proa llenó su pantalla de visualización.
*Contramaestre*= quiero aclarar que esta palabra aparece como “Quartermaster” y creo que es Contramaestre pero si estoy equivocado y alguien sabe su significado decírmelo. Y por otra parte lo pongo para que sepan k onda ¿no? °_°
स्वस्तिक 卍 You can achieve immortality 卍 卍simply by doing one great thing 卍
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hola, muy buenos estos dos ultimos capitulos, que de verdad me emocione un buen! tomense su tiempo... muy bien por los dos y sigan asi... (odts y gL4aDiUz4Kr3 ). y como dijo miss spartan.. de verdad tomense un descanso.. le es de gran ayuda.. jeje
P.D. me van a perdonar, mi amigo dijo q es muy buena idea.. pero con el trabajo q tiene, no podria por la chamba (trabajo).. de verdad sorry!!
si, bueno, no hay problema, me he encontrado con otros que me iban o me van a ayudar como desde el capítulo 30 y pues yo ya boy empezando el 37 y no he sabido nada de ello............ pero como quiera no me impotó y yo seguí traduciendo (creo que trabajo mejor sólo, y creo que lo hago rápido) pero se te agradece tu intensió, se que fué honesta. y pues ya le mandé los capitulos faltantes a gladiuszarke para ue se los lean, bueno........................................
PERO SE TE AGRADECE EL VISO, MUCHOS YA NI SUPE DE ELLOS................
Bueno aqui estan los capitulos nuevos y por cierto ya tengo gamertag nueva ahi si me quieren agregar es gL4DiUsZaKr3 por cierto estos capitulos estan bien buenos ya me estoy convirtiendo en fan de keys sldz
P.D Odts mi correo ya es spartan-710@hotmail.com ahi me mandas los capitulos sldz Capítulo Treinta y Cinco 0616 Horas, Agosto 30, 2552 (Calendario Militar)/ UNSC nave de desembarco Pelican, Sistema Epsilon Eridani cerca de la Estación Gama Reach “¡Acción de maniobra!” gritó el Jefe Maestro. Los Spartans se aseguraron dentro de sus arneses de seguridad. “Todo seguro!” Gritó Kelly. El Jefe Maestro mató los propulsores delanteros del Pelican y los sacudió en una pequeña quemadura en reversa. Los Spartans fueron brutalmente sumidos contra sus arneses mientras la aceleración del Pelican salía disparada. El Jefe Maestro rápidamente apagó los motores. El Pequeño Pelican enfrentaba a la Fragata Covenant. A un kilometro de distancia, la bahía de lanzamiento de la nave alienígena y las torretas de pulso láser lucían lo suficientemente cerca como para tocarlas en la pantalla de visualización; suficiente poder de fuego para vaporizar a los Spartans en un parpadeo. El primer instinto del Jefe Maestro fue el de disparar sus Misiles Anvil-II HE (HE, Alto Explosivo) y autocañones –pero el observó su mano mientras alcanzaba los gatillos. Eso sólo hubiera atraído su atención… lo cual era la última cosa que él buscaba. Por el momento, el buque alienígena los ignoró –probablemente porque el Jefe Maestro había apagado los motores del Pelican. Pero la nave parecía también estar muerta en el espacio: sin luces, sin cazas lanzados, y sin el cargar de las armas de plasma. La nave de desembarco continuó hacía la estación de atraco, momentáneamente poniendo distancia entre ellos y la Fragata. El espacio alrededor de la Fragata hirvió y se estiró apartándose –y dos naves alienígenas más aparecieron. Ellas también ignoraron la nave de desembarco. ¿Era demasiado pequeña como para preocuparse por ella? Al Jefe Maestro no le importó. Su suerte, como él vehía, aún estaba con él. Él comprobó el radar –treinta kilómetros hasta el anillo de atraco. Él encendió los motores para frenar. Tenía qué, o ellos se estrellarían en la estación. Veinte kilómetros. Un retumbido sacudió al Pelican. Ellos desaceleraron –pero no iba a ser suficiente. Diez kilómetros. “Sujétense,” les dijo a Linda y a James. El repentino impacto azotó al Jefe Maestro hacia adelante y hacia atrás y de regreso a su asiento. Los arneses de seguridad que traía se rompieron. Él parpadeó… y vio sólo negrura. Su visión se aclaró y notó que su barra de escudo estaba muerta. Y lentamente comenzó a recargarse. Cada despliegue y monitor en la cabina estaba destrozado. El Jefe Maestro superó la desorientación y se jaló a si mismo hacia popa. El interior de la nave era un desastre. Todo lo atado se había soltado. Cajas de munición se habían roto y abierto en el choque y había partes por doquier. El refrigerante se filtró, rociando masas informes de fluido negro. En gravedad zero, todo lucía como algo raro. James y Linda flotaron fuera de la cubierta del Pelican. Se movían lentamente. “¿Alguna lesión?” Preguntó el Jefe Maestro. “No,” respondió Linda. “Creo que sí,” dijo James. “Quiero decir, no. Estoy bien, señor. ¿Eso fue un aterrizaje o las naves Covenant nos dispararon?” “Si hubieran, no estaríamos aquí para hablar de ello. “Hay que agarrar el equipo que podamos y largarnos pero ya,” dijo el Jefe Maestro. El Jefe Maestro agarró un rifle de asalto y un lanzacohetes Jackhammer. Encontró también un recipiente. En el interior había un kilogramo de C-12, detonadores, y una mina antitanque Lotus. Estos podrían venir a la mano. Además salvó cinco cargadores intactos de munición pero no pudo localizar su mochila propulsora. Tendría que hacerlo sin una. “No más tiempo,” les dijo. “somos patos sentados aquí. A la aescotilla ahora.” Linda fué primero. Ella pausó y –una vez que estuvo satisfecha de que el Covenant no estaba al asecho– les hizo señas para que abanzaran. El Jefe Maestro y James salieron, aferrndose al acostado del Pelican en gravedad zero, y tomaron posiciones de flanqueoen los extremos de proa y popa de la nave. El Muelle Espacial Gama era un anillo de tres kilómetros de diámetro. Metal gris arqueado en cualquier dirección. En la superficie estaban los platos de comunicaciones y algunos conductos –ninguna cobertura real. Las compuertas de la bahía de atraco estaban selladas. La estación no mostraba alteraciones de movimiento. La IA a acargo debió de aver serrado el lugar cuando detectó la insegura base de datos de Navegación. El Jefe Maestro frunció el ceño cuando vio el extremo de la cola de su Pelican –arrugada e incrustada dentro del casco de la estación. Sus motores estaban arruinados; la nave se proyectó en un angulo; su proa y las cargas de C-12 que se suponía que eran para entrar a una nave Covenant, ahora punteaban por doquier. El Jefe Maestro flotó. Se aproximó al casco de la nave “Azul Dos,” él dijo. “Reunanesos explosivos.” Él gesturizó hacia la proa. El movimiento lo envió dando giros. “Si, señor,” James encendió su mochila propulsora y se dirigió hacia la nariz del Pelican. Los Spartans habían entrenado para pelear en gravedad zero. Lo cual no era fácil. El más minimo movimiento te enviaba hilando fuera de control. Encima, un destello reflejó en el casco. El Jefe maestro voleó hacia arriba. Las naves Covenant estaban vivas ahora –lanzas de láser azul dipararon destellos y motas de luz roja se acumulaban en sus líneas laterales. Sus motores brillaban y se movían cerca de la estación. Una veta cruzó el campo de visión del Jefe Maestro en un parpadeo. Los escudos de la Fragata Covenant en el centro se estremecieron color plata; la nave se destrozó en una nube de fragmentos brillantes. Las armas órbitales habían girado y comenzadoa disparar sobre la nueva amenaza. Esta era una maniobra suicida. ¿Cómo podía el Covenant pensar que podían soportar tal clase de poder de fuego? “Azul Uno,” dijo el Jefe Maestro. “Escanéa esas naves con tu mira.” Linda flotó cerca del Jefe Maestro. Ella apuntó su rifle de francotirador y divisó las naves. “Tenemos blancos entrantes,” ella dijo, y disparó. El Jefe Maestro golpeó su magnificación. Una docena de vainas salían de las dos naves Covenant restantes. Senderos de gases de escape punteaban directo hacia la posición de los Spartans. Había diminutas cosas acompañando a las vainas; el Jefe Maestro incrementó la magnificación de su despliegue al máximo. Lucían como hombres con mochilas propulsoras. No, ellos definitivamnte no eran hombres. Estas cosas tenían cabezas alargadas –e incluso a esta distancia, el Jefe Maestro pudo ver sus cascos y notó sus pronunciados dientes parecidos a los de un tiburón sobre sus mandíbulas. Ellos llevaban armadura; y brillaba tenuemente a medida que colisionaban con desechos –lo que significaba escudos de energía. Esta debía de ser la clase de guerreros Elite que la Dra. Halsey había conjeturado. ¿Lo mejor del Covenant? Él estaba apunto de averiguarlo. Linda le disparó a uno de los alienígenas EVA. Escudos fluyeron alrededor de su cuerpo y la ronda rebotó. Ella no se detuvo. Ella pusó cuatro rondas más en la creatura –cerrándole las rondas sobre un punto específico del cuello. Sus escudos parpadearon y una ronda atravesó. Sangre negra brotó de la herida y la creatura se contorsionó en el espacio. Los otros alienigénas los divisaron. Y descargaron hacia su posición, disparando rifles de plasma y agijoneadores. “A cubierto,” dijo el Jefe Maestro. Se impulsó a sí mismo y se pegó al costado del Pelican. Linda los siguió –pernos de fuego salpicaban en el casco junto a ellos, salpicando metal derretido. Agujas cristalinas rebotaban en sus escudos. “Azul Dos,” dijo el Jefe Maestro. “He dicho a cubierto.” James casi había obtenido los explosivos en la nariz del Pelican. Una lluvia de agujas lo golpeó. Una golpeó tanque de arnés propulsor –penetrando. La guja permaneció incrustada por una fracción de segundo…. Entonces xplotó. La mochila se estremeció. Los incontrolados escapes hicieron girar a James en la microgravedad. Se etrelló contra la estación, reboto y salió hacia el espacio, alejándose, incapaz de controlar su trayectoria. “Azul Dos, responde,” ladró el Jefe Maestro por el canal COM. “Puedo–controlarlo–” la voz de James se llenó de estática. “Estan–por todas partes–” Hubo más estática y el canal COM murió. El Jefe Maestró observó a su compañero alejarse en la negrura. Todo su entrenamiento, su fuerza sobrehumana, reflejos, y determinación… completamente inútiles en contra de las leyes de la física. Él incluso ni sabía si James estaba muerto. Por el momento, tuvo que asumir que lo estaba –sacarlo de su mente. Él tenía una misión que completar. Si él sobrevivía, enviaría a cada nave del UNSC para montar una operación de búsqueda y rescate. Linda se encojió por su arnés del propulsor. El fuego de supresión de los alienígenas se detuvo. Vainas de aterrizaje Covenant descendieron hacia la estación, cayendo arpoximadamente a intervalos de trescientos metros. Una vaina aterrzó a veinte metros de distancia. Sus lados parecían los pétalos de una flor. Jackals en trajes negros y azules para el vacio brotaron de la vaina. Sus botas se adirieron al casco de la estación. “Pavimentemos un camino fuera de quí, Azul Uno.” “Entendido,” ella dijo. Linda vió que los escudos de enrgía no cubrían las botas, la parte superior de la cabeza. Tres Jackals cayeron en una rápida sucesión, sus trajes espaciales penetrados por su eficiente puntería. El resto se sambulló de regreso a la vaina por cobertura. El Jefe Maestro apoyó su espalda contra el Pelican y disparó su rifle de asalto en ráfagas controladas. La microgravedad lo asotó. Un Jackal saltó de su posición de cobertura directamente hacia ellos. El Jefe maestro cambió a automatico y roció su escudo con suficientes rondas para mandar al alienígena bolando de regreso a la estación. Recicló el cartucho, recargo, y tomó una granada. Quitó el seguro y la lanzó. La arrojó en una trayectoria plana. La granada rebotó en el lado lejano de la vaina y rebotó hacia adentro. Detonó. Un destello y una rociada de de congelamiento color azul salió ventilado hacia arriba. La explosión había atrapado al enemigo en sus inescudados lados. “Azul Uno, asegura la vaina de aterrizaje. Te cubriré.” Él levantó su rifle. “Si, señor,” Linda tomó una tubería que corría a lo largo de la estación y tiró de ella misma. Cuando estuvo dentro de la vaina, ella le parpadeó una luz verde en el despliegue de su casco. El Jefe Maestro se gateó hacia la proa del Pelican, y mientras rodeaba la punta, vio que la estacíon estaba llena con un enjambre de tropas: un centenar de Jackals y al menos séis Elites. Ellos señalaron hacia el Pelican y lentamente comenzaron a avanzar hacia su posición. “Vengan por ello,” susurró el Jefe Maestro. Sacó dos granadas del recipiente que llevaba y las acuño en los C-12 sobre la nariz de la nave. Se impulsó y propulsó a sí mismo de regresó hacia su compañera. Ella lo sujetó y lo jaló hacia el interior de la vaina. Los trosos de una docena de Jackals embarraban el interior. “Tienes un nuevo objetivo,” él le dijo a Kelly. “Un par de granadas de fracmentación. Fíjalas y espera mi orden para disparar.” Ella sacó su rifle por el borde de la compuerta abierta vaina y apuntó. Unos Jackals trparon sobre el Pelican –uno de los guerreron Elites apareció también, maniobrando su mochila propulsora, y disparando por sobre la nave. El Elite gesturizó imperiosamente, dirigiendo a los Jackals a registrar la nave. “Dispara,” dijo el Jefe Maestro. Linda disparó una vez. Las granadas deonaron; la reacción en cadena abrasó a los veinte kilogramos de C-12. Un puño subsónico se estrelló contra el Jefe Maestro y lo arrojó hacia el lado más lejano de la vaina de aterrizaje. Incluso a veinte metros de distancia, los costados de la vaina se deformaron y los bordes superiores salieron despedidos. El Jefe miró por sobre el borde. Había un cráter en donde había estado el Pelican. Si algo sobrevivió a esa carga, se encontraba ahora en órbita. “Tenemos un camino para entrar,” señaló el Jefe Maestro. Linda asintió. En la distancia, en donde la estación se curveaba fuera de la vista, más vainas Covenant aterrizaron –y el Jefe Maestro vio las siluetas de cientos de Jackals y combatientes Elites moviéndose e impulsándose cada vez más cerca de ellos. “Vamos, Azul Uno.” Se impulsaron a sí mismos hacia el agujero. La detonación había hecho estragos a través de cinco cubiertas, dejando un túnel de desordenados bordes metálicos y siseantes mangueras de gas. El Jefe Maestro subió a su despliegue los planos de la estación. “Esa,” él dijo, y apuntó dos cubiertas hacia abajo. “Nivel B, ahí es donde la bahía nueve y la Circumference deberían estar, a trescientos metros del puerto. Ellos saltaron hacia el interior y hacia el corredor de la cubierta B. Las luces de emergencia de la estación estaban encendidas, llenando el pasaje con una aburrida iluminación color rojo. El Jefe Maestro hizo una pausa y le señalizo a Kelly para que se detuviera. Él sacó su mina antitanque Lotus y la dispuso sobre la cubierta. Aumentó la sensitividad de la mina al máximo y aprestó los detectores de proximidad. Cualquier cosa que tratara de seguirlos se llevaría una sorpresa. El Jefe Maestro y Linda tomaron los pasamanos a lo largo del corredor y se impulsaron a sí mismos hacia el salón curveado. Destellos de fuego de armas automaticas resplandecieron en la poca luz, justo encima de su posición. “Azul Uno,” dijo el Jefe Maestro, “adelante, diez metros –hay una puerta de presión abierta.” Ellos rápidamente tomaron posiciones a cada lado de la puerta abierta. El Jefe Maestro envió su sonda óptica alrededor de la esquina. La bahía de atraco tenía una docena de pequeñas literas naves de dos niveles. El Jefe Maestro divisó algunos Pelicans dañados; el robot de servicio de la estación; y sobre la litera once, una nave privada yacía en su lugar mantenida por unas masivas garras de servicio. Donde el nombre de la nave debería estar en la proa, había solamente un simple circulo. Esta tenía que ser el objetivo. Dos literas a popa, cuatro Marines en trajes para el vacio habían sido abatidos por fuego de plasma y agijoneadores. El Jefe Maestro giró su sond óptica y vio lo que había abatido a los Marines: treinta Jackals se encontraban en la parte delantera de la bahía, avanzando lentamente, bajo la cubierta de sus escudos de energía. Los Marines lanzaron granadas de fracmentación. Los Jackals revolotearon por cobertura y giaron sus escudos. Tres explosiones silenciosas resplandecieron en el vacio. Nunguno de los Jackals calló. Otra explosió agitó a travez de la cubierta detrás de ellos –y sacudió los huesos del Jefe Maestro dentro de su armadura. La mina Lotus había detonado. No tenían mucho tiempo antes de que las fuerzas Coenant estuvieran ahí con ellos. El Jefe Maestro preparó su rifle de asalto. “Sácate a esos Jackals, Azul Uno. Alcanzare la Circumference.” Linda alcanzó el borde de la puerta presurizada con su mano izquierda, pasando su rifle a travez y con su mano derecha abrazó el gaillo. “Hay muchos de ellos,” dijo Linda. “Esto puede tardar algunos segundos.” Una marca de contacto apareció en el ratreador de movimiento del Jefe Maestro, y luego se desvaneció. Él cambio de dirección y aprestó su rifle de asalto. Nada. “Aguanta un momento, Azul Uno, voy a inspeccionar a las séis (determinados puntos de referencia en determinadas direcciones, a la una, a las dos en punto, etc, etc).” La luz de Linda parpadeó reconociendo la orden. El Jefe Maestro regresó por diez metros por el pasaje. Ningún contaco en los sensores. Había solamente una débil luz roja y sombras… pero una de las sombras se movio. Solamente tomó un instante para que la imagen saliera completa: una película negra se alejó de la oscuridad. Era un metro más alta que John y llevaba armadura similar a esa en las naves de guerra Covenant. Su casco era alargado y tenía hileras de dientes afilados; lucía como si le estbiera sonriendo. El guerrero Elite subió y apuntó la pistola de plasma. A este rango, no había ninguna forma de que la creatura fallara –la pistola de plasma cortaría a travez de John lentamente recargando los escudos. Y si John usaba su rifle de asalto, cortaría a través del escudo de energía del alienígena. En un simple intercambio de fuego, el alienígena ganaría. Inaceptable. Él necesitaba cambiar las probabilidades. El Jefe Maestro se impulsó en la pared y se lanzó así mismo hacia la creatura. Se etrelló contra el Elite antes de que éste tuviera siquiera tiempo de disparar. Se fueron de espaldas y se estrellaron contra el mamparo. El Jefe Maestro vio al escudo del alienígen parpadear y desaparecer– –Él comenzó a dar golpes sobre el borde de la pistola del alienígena. La creatura aulló silenciosamente en el vacio y soltó la pistola de plasma. El Elite lo pateó en la sección media; su escudo tomó la peor parte del ataque, pero el folpe lo envió dando tumbos una y otra vez. Él golpeó su mano contra el techo y detuvo su bamboleo –entonces desendió hacia el Elite para atacarlo. El jefe maestro trató de sujetar al alienígena, pero sus debilitados escudos se delizaban y crujían una y otra vez. Demasiado resbaladizo. Rebotaron a lo largo de la curva del pasaje. La bota del Jefe Maestro se atasco en una barandilla, retorciéndola –una lanza de dolor se disparó travez de su pierna –pero él detuvo su momento combinado. El Elite se impulsó fuera y tomó una barandilla en el lado opuesto del pasaje. Entonces se giró y saltó de regreso hacia el Jefe Maestro. John ignoró el dolor en su pierna y se impulsó así mismo también hacia el alienígena. Chocaron –el Jefe maestro golpeó con ambos puños, pero la fuerza se deslizó fuera de los escudos del Elite. El Elite lo agarro y tiró de él. Ambos dieron tumbos en la pared. El Jefe Maestro estaba bien ubicado –perfecto: él tenían algo que usar en contra de la gravedad zero. Osciló su puño, usando cada musculo en su cuerpo, y lo conectó en la sección dedia del alienígena. Sus escudos resplandecieron y crujieron. El alienígena se dobló y tambaleó hacia atrás– –Y sus manos encontraron el arma de plasma que había tirado. El Elite se recobró rápidamente y se lanzó hacia el Jefe Maestro. El Jefe Maestro saltó, agarró su miñeca. Cerró en la armadura la articulación de su guante –y se convirtió en un tornillo de banco. Luchó por control. El arma apuntaba hacia el alienígena. El alienígena era tan fuerte como el Jefe Maestro. Ellos hilaron y rebotaron sobre el suelo, techo y paredes. Estaban uniformemente igualados. El Jefe Maestro logró obtener a la fuerza una posición: la pistola ahora apuntaba hacia arriba a travez de sus cuerpos. Si disparaba los golpearía a ambos –un tiro a tan corta distancia podría colapsar sus escudos. Podría freirlos a ambos. El Jefe Maestro azotó su antebrazo y codeó sobre la muñeca de la creatura y la estrelló contra su cabeza. Por una fracción de segundo la creatura se aturdió y su fuerza cedió. John giró el arma hacia su cara –apretando el mecanismo de disparo. La escarga de plasma explotó en la creatura. El fuego roció a trevez de su escudo; el escudo resplandeció, parpadeó y cedió. El desparramo de energía bañó sobre el Jefe Maestro; sus escudos se drenaron un cuarto. La temperatura interna del traje brincó a niveles críticos. Pero los escudos del Elite estaban muertos. Él no esperó a que el cañon de plasma recargara. El Jefe Maestro agarró a la creatura con su mano izquirda –su puño derecho golpeó la cabeza con un gancho lateral, otro gancho a la garganta y otro al pecho, tres rápidos golpes con su antebrazo hacia el casco –que lo hicieron agrietar y soltar atmosfera. El Jefe Maestro lo empujó y disparó de nuevo. El perno de fuego atrapó al Elite en la cara. Se contorsionó e hizo ademanes. El Elite se estremeció… suspendido en medio del corredor; avanzó un poco y finalmente dejó de moverse. El Jefe Maestro le disparó de nuevo para asegurarse de que estuviera muerto. El sensor de movimiento recojió varias lecturas de blancos aproximándose desde el corredor –cuarenta metros y acercándose. El Jefe Maestro se volvió y regresó a toda marcha con Azul Uno. Linda estaba en donde la había dejado, disparando a sus objetivos con absoluta concentración y precisión. “Hay más en camino,” él le dijo a ella. “Han arrivado refuerzos a la bahía,” ella reportó. “Veinte, al menos. Y están aprendiendo, superponiendo su escudos, no puedo obtener un buen tiro.” Estática crujió sobre el canal COM del Jefe Maestro: “Jefe Maestro, este es el Capitán Keyes. ¿Tiene en su poder la base de datos de navegción?” El Capitán sonaba sin aliento. “Negativo, señor. Estamos cerca.” “Estamos varados en el sistema para recuperarle. ETA de cinco minutos. Destruya la base de datos de la Circumference y salga de ahí TAN PRONTO COMO SEA POSIBLE. Si no puede completar la misión… tendré que encargarme de la estación con las armas del Pillar of Autumn. Nos estamos quedando sin tiempo.” “Entendido, señor.” El canal se quebró. El Capitán Keyes estaba equivocado. El tiempo no se les estaba agotando… el tiempo ya se les había agotado
Por cierto vampyrita que mas conoces de la historia por que creo que tu tambien as leido las novelas yo aun tengo varias dudas y ahorita estoy chekando lo de las terminales buenos aki el ultimo cap sldz
algo de rep no estaria mañ Capítulo Treinta y Séis 0616 Horas, Agosto 30, 2552 (Calendario Militar)/ UNSC Pillar of Autumn, Sistema Epsilon Eridani cerca de la estación Gama de Reach El plan comenzaba a caer casi al instante que el Pillar of Autumn lanzaba sus naves de desembarco Pelican. “Llévenos a punto dos siete zero,” le ordenó el Capitán Keyes al Alferez Lovell. “A la orden, Capitán,” dijo Lovell. “Teniente Hall, rastree las trayectorias de las naves de desembarco.” “Pelican Uno en posición de atraco con la estación Gama.” Reportó la Teniente Hall. “Pelican Dos iniciando quemadura de descenso. Ellos están cinco por cinco en tierra justo afuera del Cuartel Jeneral de FLOTA.” “Capitán,” interrumpió Cortana. “Disrupción espacial detrás de nosotros.” La pantalla de visualización saltó hacia popa. El negro espacio fluctuó con puntos verdes de luz; las estrellas en la distancia se etrecharon y se desvanecieron –una fragata Covenant apareció de la nada. “Teniente Dominique,” ladró el Capitán Keyes, “notifique al FLEETCOM que tenemos visitantes no deseados en el patio trasero. Que respetuosamente sugiero que reorienten esas armas orbitales TAN PRONTO COMO SEA POSIBLE. Alférez Lovell, déle la vuelta a esta nave y déme máximo poder en los motores. Teniente Hikowa, preparese para disparar el arma MAC y arme las vainas de misiles Archer de B1 hasta B7.” La tripulación saltó a sus tareas. El Pillar of Autumn dio la vuelta, sus motores rujieron, y lentamente comenzó a detenerse. La nave comenzó a dirigirse hacia la nueva amenaza Covenant. “Señor,” dijo Cortana. “Disprupciones espciales aumentando de manera exponencial.” Dos Fragatas Covenant más aparecieron. Flanquenado a la primera nave. Tan pronto como salieron del Hiperespacio, una linea color blanco por el tremendo calor, golpeó a travez de la negrura del espacio. Una Super arma MAC las había fijado y disparado. La nave Covenant solamente existió por un momento más. Sus escudos destellaron y su casco se despedazó en fracmentos. “Estan desactivadas,” dijo el Capitán Keyes. “No tienen luces, no cargan armas de plasma, ningún láser. ¿Qué es lo que están aciendo?” “Quizas,” dijo Cortana, “sus saltos precisos requieren de todas sus reservas de energía.” “¿Una debilidad?” musitó el Capitán Keyes. “No por mucho,” contestó Cortana. “Niveles de energía Covenant en ascenso.” Las dos remanetes naves Covenant se encendieron. Las luces aparecieron, los motores brillaron, y motas de luz roja aparecieron a lo largo de sus líneas laterales. “Introduciendo campo de tiró óptimo,” anunció la Teniente Hikowa. “Fijando soluciones de fuego computacionales para ambas naves, Capitán.” “Fija el buque a puerto con nuestra arma MAC,” Teniente Hikowa. “Prepare los misiles Archer para el objetivo de estribor. Esperemos que podamos sacar su fuego.” La Teniente Hikowa tipeó en los comandos, “listo, señor.” “Dispare.” El arma MAC del Pillar of Autumn disparó tres veces. Un trueno resonó a través de las cubieertas ventrales. Los miles Archer salierón diparados a travez del espacio hacia la Fragata en el borde de estribor de la formación enemiga. Las naves Covenant dispararon… pero no hacia el Pillar of Autumn. Los pernos de plasma fueron lanzados hacia las dos armas orbitales más cercanas. La ronda MAC del Pillar of Autumn golpeó a la nave Covenant una vez, dos veces. Sus escudos fluctuaron, brillaron, y cedieron. La tercera ronda gopeó limpio y penetró el casco en popa –enviando a la nave en un giro descontrolado en contra del reloj. Las armas orbitales MAC diapararon de nuevo –un nuevo golpe en plata y la nave Covenant se destrozó –una fracción de segundo depues la nave a estribor explotó también. Pero sus torpedos de plasma continuaban hacia sus objetivos, estrellándose a trevez de dos de las plataformas de defensa orbital. Las armas se fundieron y colapsaron en esferas hirvientes dentro de la microgravedad. Trece armas quedaban, pensó el Capitán Keyes. No exactamente un número afortunado. “Teniente Dominique,” él dijo, “solicítele al FLEETCOM que envíe todo los buques que arriban al sistema a tomar posiciones de defensa cerca de nuestras armas. El Covenant está dispuesto a sacrificar una nave por una de nuestras armas orbitales.avíseles que las naves Covenant aparecen como muertas en el espacio por unos segundos después de ejecutar un salto de precisión.” “Lo tengo, señor,” dijo el Teniente Dominique. “Mensaje fuera.” “Teniente Hikowa,” dijo el Capitán Keyes. “Envíe los códigos de destruccíon de esos misiles que lanzamos.” “A la orden, señor.” “Mantengasé en ello,” dijo el Capitán Keyes. Algo no se sentía bien. “Teniente Hall, escanee la región por cualquier cosa inusual.” “Wscaneando, señor,” ella dijo. “Hay millones de fragmentos de cascos; el radar es inútil. Los sensores termales etán fuera de escala, todo esta caliente ahí afuera. Ella hizo una pausa y se inclinó más cerca, y un mechon de su cabello rubio cayó sobre su cara, pero ella no lo apartó. “Recojiendo lecturas de movimiento hacia la estación Gama, señor. Vainas de Aterrizaje.” “Teniente Hikowa,” dijo el Capitán Keyes. “Hay que reutilizar esos misiles Archer. Nuevos objetivos, enlácese con la Teniente Hall para las coordenadas.” “Si, Capitán,” ellas dijeron al unisono. “Desviació, distracción y engaño,” didjo el Capitán Keyes. “Las tácticas Covenant son casi algo predecibles.” Un centenar de puntos de fuego punteó en la distancia mientras los misiles encontraban sus blancos Covenant. “Recogiendo actividad justo fuera del rango efectivo de nuestras armas orbitales,” dijo Cortana. “Muestrame,” dijo el Capitán Keyes. El titánico buque Covenant que Keyes había visto anteriormente estaba de vuelta. Disparó sus rayos lanzas azul-blanquecinosa travez del espacio –que azotaron al Destructor Herodotus, acien mil kilómetros de distancia. El haz cortó limpio a través de la nave, de parte a parte, dividiéndola en dos. “Cristo,” susurró el Algferez Lovell. Una salva de las armas orbitales salió disparada hacia su nuevo objetivo… pero estaba demasiado lejos. La nave se movió de la trayectoria de las salvas. Fallaron. Otro haz destelló del buque Covenant. Otra nave –un Carguero, el Musashi– fue severamente separado en dos a medida que se movía para cubrir a las armas orbitales. La sección de popa de la nave continuaba su empuje, sus motores seguían encendidos. “Están francotirando a nuestras naves,” dijo Keyes, “Dejandonos sin nada para fortificar Reach.” Él tomó su pipa y la golpeó sobre la palma de su mano. “Alferez Lovell, dibuje un curso de intercepción. Motores al máximo. Nos vamos a sacar es nave.” “¿Señor?” Lovell se sentó recto. “Si, señor. Dibujando curso ahora.” Cortana apareció en el despliegue holográfico. “Asumo que usted tiene otra brillante maniobra de navegación para evadir a este enemigo, Capitán.” “Pensé que entraría directamente volando, Cortana… y dejarte a tí la conducción. “¿Directamente? Esta usted bromeando.” Simbolos aparcieron a través de su cuerpo. “Yo nunca bromeo cuando se trata de navegación,” dijo el Capitán Keyes. “Tú monitorearas el estado de energía de esa nave. Al instante en que detectes un aumento en sus reactores, un pico de emisión de partículas –lo que sea– dispararas nuestros propulsores de emergencia para evadirlos.” Cortana asintió. “Hare lo mejór que pueda,” ella dijo. “Sus armas viajan a la velocidad de la luz. No habrá mucho tiempo para–” Un golpe resonó a través del puerto en el costado de su casco. El Capitán Keyes voló a un costado. Luz azul-blanquecina brilló sobre su pantalla de visualización. “Un tiro errado,” dijo Cortana. El capitán Keyes se puso de pie y arregló su uniforme. “Prepare el arma MAC Teniente Hikowa, arme las vainas de misiles Archer de C1 hata E7. Déme una solución de fuego de impacto de los misiles con la última de nuestras rondas MAC.” La Teniente Hikowa arqueó una ceja. Ella tenía una buena razón para dudar. Dispararían más de más de quinientos misiles contra un solo objetivo. “Solución en linea, señor. Armas calientes y listas.” “Distancia ¿Teniente Hall?” “Acercandonosen un rango extremo para las armas MAC, señor. En cuatro… tres…” Una explosión en estribor y el Pillar of Autumn saltó. Keyes se sujetó esta vez. “Dispare, Teniente Hikowa. Mándelos de regreso a donde pertenecen.” “Misiles fuera, señor. Esperando para coordinar las rondas MAC.” Un relámpago azul bañó la pantalla de visualización. Golpes resonaron a travez del Pillar of Autumn como una cadena de petardos, la nave se inclinó y empezó a girar. “¡Nos dieron!” dijo la Teniente Hall. “Descompresión en las cubiertas C, D y E. de la sección dos hasta la veinte siete. Despresurizando atmosfera. El reactor se dañó, señor.” Ella escuchó en sus auriculares. “No puedo obtener un claro reporte de lo que esta sucediendo en las cubiertas inferiores. Estamos perdiendo poder.” “Sella esas secciones. Teniente Hikowa ¿tenemos control de armas?” “Afirmativo.” “Entonces dispare, Teniente.” El Pillar of Autumn se estremeció por el disparo de su cañon MAC. Sin embargo, sonidos metálicos y quejidos se difundieron a través del dañado casco. Un trio de candentes proyectiles color blanco apareció en la pantalla de visualización, persiguiendo a los misiles Archer hacia su previsto objetivo. La primera ronda golpeó la nave Covenant; sus escudos ondearon. La segunda y la tercera ronda golpearon, y más de quinientos misiles detonaron a lo largo de su longitud. Flama punteó al masivo buque, y sus escudos resplandeciron de plata sólida. Se desvanecieron y aparecieron. Una docena de misiles impactaron su casco y explotaron, cicatrizando la azulada armadura. “Minimo daño al objetivo, señor,” reportó la Teniente Hall. “Pero bajamos sus escudos,” dijo el Capitán Keyes. “Podemos herirla. Eso es tod lo que necesito saber. Teniente Hikowa, preparese para disparar de nuevo. Idénticas soluciones de objetivo. Teniente Hall, lance nuestro remoto interceptor Longsword y arme su ojiva nuclear Shiva. Cortana, toma el control del caza.” Cortana golpeó su pie. “Longsword fuera,” ella dijo. “¿Donde quiere que estacione esta cosa?” “Intercepta el curso para la nave Covenant,” él le dijo. “Señor,” chilló la Teniente Hikowa. “Tenemos una insuficiente rata de carga para disparar el cañón MAC.” “Entendido,” dijo el Capitán Keyes. “Desvíe todo el poder de los motores para para regenerar los capacitadores del arma MAC.” “Puedo señalar–” dijo Cortana y cruzó sus brazos. “–que si deja sin poder a los motres, estaremos dentro del radio de explosión de la ojiva Shiva cuando alcance a la Nave Covenant.” “Lo he notado,” dijo el Capitán Keyes. “Hazlo.” “Capacitadores a setenta y cinco porciento,” Anunció la Teniente Hikowa. “Ochenta y cinco. Carga completa, señor. Lista para disparar.” “Dispare,” ordenó el Capitán Keyes. “Misiles fuera.” Una jabalina de energía azul-blanquecina de la nave Covenant acuchilló al Pillar of Autumn. El haz golpeó, y cortó a travez del casco. El Pillar of Autumn resbaló en una barrena mientras la descompresión explosiva empujaba a la nave fuera de curso. Mientras el Autumn giraba, el haz de energía talló en el casco un patrón de espiral. Destrozando la ramadura y penetrando profundo dentro la nave. La nave se tambaleó mientras el haz pasaba a través del puerto de los misiles Archer; los misiles detonaron en sus tubos. Keyes estaba casi tirado sobre la silla de mando cuando la cubierta resonó debajo de él. Él apretó sus bandas de seguridad y miró con ceño los despliegues tácticos. “¡Reporte de daños!” él gritó. Su voz competía con una docena de alarmas de peligro que sonaban a través de los parlantes del puente. Cortana desplegó una vista holográfica de la nave y pulsó en rojo las areas dañadas. “Puerto de lanzamiento y bahía de almacenamiento ha sido abiertas –incendios en todas las cubiertas, en todas las secciones. La cámara de fusión Primaria está abierta, también. El Pillar of Autumn se bamboleó fuera de control. “Cortana, llévanos derecho y nivelanos. Tenemos que disparar nuestras armas.” “Si, Capitán.” Su cuerpo se volvió un borrón de simbolos matematicos. “Esta es una trayectoria extremadamente cahotica,” ella dijo. “La atmosfera todavía se ventila. Ahí. Lo tengo.” El Pillar of Autumn se enderezó. La nave Covenant se centró en la pantalla de visualización principal. A esta distancia el Capitán Keyes pudo ver lo enorme que era la nave –tres veces más masiva que un Crucero normal. Había una vaina montada sobre la cubierta superior; giró y rastreó al Pillar of Autumn, trayendo la torreta hacia ellos. Comenzó a brillar eléctricamente blanca mientras construía otra carga letal. “Dispare cuando esté lista, Teniente Hikowa,” ordenó el capitán Keyes. “¡Disparando!” Un trueno retumbó en las cubiertas inferiores. “Rondas MAC fuera.” Las rondas golpearon el buque Covenant; los misiles Archer impactaron… sólo un puñado llegó, aunque sus escudos estaban bajos. “Cortana estrella nuestro Longsword contra ese bastardo. Fija el cronometro de la ojiva en quince segundos.” “Adelante,” Contestó cortana. “Impacto en tres… dos… uno. Se ba para abajo, señor.” El Pillar of Autumn aceleró y paso a la nave Covenant. “Teniente Hall, devíe todo el poder que pueda conseguir hacia los motores.” “Trayendo el reactor secundario en línea, señor. Eso nos dará un quince porciento.” “Camara de popa en la pantalla central,” ordenó el Capitán Keyes. La nave Covenant lentamente giró hacia el Pillar of Autumn, y su torreta rastreó su posición. Por primera vez en su vida, Keyes rezó que los escudos de una nave Covenant fueran a resistir. La nave alienígena se vino en un resplador de luz blanca; su esquema borroso. Sus escudos se mantenieron por una fracción de segundo mientras la ojiva Shiva detonaba dentro de su aura protectora. La onda de choque rebotó dentro de su asimétrica forma de sus escudos antes de que colapsaran. Corrientes de energía explotaron hacia afuera en tres angulos diferentes. Truenos y plasma se esparcieron por el espacio… ciertamente errando al Pillar of Autumn. La luz se desvaneció y la nave Insigia Covenant se había hido. El Capitán Keyes pufó nuevamente en su pipa y golpeó sobre ella. Quizás ahora ellos tendrían una oportunidad de congregar de lo que quedaba de la flota del UNSC y defender Reach. “Felicitaciones Capitán,” dijo Cortana. “Yo no lo pude haber hecho mejor.” “Gracias, Cortana. “¿Hay algún planeta cercano?” “Beta Gabriel,” ella dijo. “Cuarenta millones de kilómetros. Prácticamente a lado.” “Bien. Alferez Lovell, dibuje un curso para una orbita de tiro. Ponga revés a nuestra trayectoria de regreso al sistema.” “Señor,” interrumpió el Teniente Dominique. “Transmisión entrante de Reach. Son los Spartans.” “En los parlantes, Teniente.” Estática siseó en el canal. Una voz de hombre se oyó. “–Mal, el Complejo de Reactores siete ha sido comprometido. Nos estamos replegando. Quizás podamos salvar el numero tres. ¡Compensa esas cargas ahora!” hubo una serie de explosiones… más ruido blanco, entonces, el hombre regresó. “Sea advertido, Pillar of Autumn, los reactores en la superficie han sido tomados. Armas orbitales en riesgo. Nada que podamos hacer. Son demasiados. Tendremos que usar las ojivas nucleares –” estática llenó la transmisión. “Capitán,” dijo Cortana. “Necesita ver esto, señor.” Ella sobrepuso un mapa táctico del sistema sobre la pantalla principal de visualización. Diminutos marcadores triangulares color rojo parpadeaban en los bordes: naves Covenant –una docena de ellas– reentraban al sistema del Hiperespacio. “Señor,” ella dijo, “Cuando lasr armas alrededor de Reach se inutilicen…” “No habrá nada que detenga al Covenant,” él finalizó. El Capitán Keyes se volvió hacia el Teniente Dominique. “Traiga a esos Spartans de nuevo en línea,” le dijo. “Dígales que los evacuaremos TAN PRONTO COMO SEA POSIBLE. En unos cuantos minutos, se pondrá muy desagradable alrededor de Reach. Él tomó un profundo aliento. “Pongan al Jefe Maestro en un canal seguro. Esperemos que tenga buenas noticias para nosotros.”