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Re: THE FLOOD el libro
  #21 (permalink)  
Old 01-mar-2008, 18:43
Avatar de legoricardo
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legoricardo va en buen camino
el libro esta en español verdad??????????????
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Re: THE FLOOD el libro
  #22 (permalink)  
Old 01-mar-2008, 18:54
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the_butcher se volverá famoso pronto
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Gracias por la info, man, te daria mas rep. pero me sale que le devo de dar a alguien mas antes de darte a ti...
Se supone que esta es la pagina oficial de halo en Mexico asi que deveria estar inculada a Bungie.net, tratemos de contactar con los administradores para que envien nustras peticiones a bungie y tal vez asi publiquen sus libros ya en castellano para los seguidores de la saga de Halo.
Por lo del comic si es posible que lo publique marvel al igual que lo hizo con Civil war, bueno eso espero...
Los gringos nos odian y con justa razon... no es que los defienda pero... como se pueden llamarse fans a ustedes mismos cuando compran los discos piratas o instalan un mod-chip al xbox...
Los verdaderos fans apoyamos al halo...
pd: odts quienes son las chavas de tu firma y avatar estan increibles... despues te doy mas rep.
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No me agradescas, dame mas Rep... LOL
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Editado por the_butcher en 01-mar-2008 a las 18:58.
Re: THE FLOOD el libro
  #23 (permalink)  
Old 01-mar-2008, 19:40
Avatar de odts
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odts es alguien conocido por todos aquíodts es alguien conocido por todos aquíodts es alguien conocido por todos aquíodts es alguien conocido por todos aquíodts es alguien conocido por todos aquíodts es alguien conocido por todos aquí
jajaj, bueno telo diría..... pero por un medio privado (.............)

ok, ya me falta menos del primer capítulo, ah, me cae que si esta bueno, si alguien tuvo la oportunidad de jugar halo combat evolved en español (como yo) va a encontrar bueno este capítulo, aunque como está muy largo quizas no me quepa en una sola respuesta, asique no se preocupen, ya vere como le ago para traerselos.....

y nightmare, pues gracias por tu tiempo, nadamas me mandes el prologo corregido lo resubo en el lugar del anterior, aunque ya estoy tratando de ponerle más enfasis al asunto para ya no tener que corregir todo el libro despues, como pasó coin el de fal of reach, por lo cual tuvieron que esperar varias semanas para poder leerlo toddo (a, que bueno soy, verdad?) bueno, chido

bueno, si enverdad quieres saber...........
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SI QUIERES LEER UNA HISTORIA
ALEATORIA DE HALO, VISITA ESTE POST:

http://halomexico.com/foro/halo-3-ge...ost-recon.html

Quote:
POR M4R180R0:Lo Mejor Del Foro Gracias Muchas Gracias¡¡¡¡¡
SI, COMO LO DIJE ANTES DE QUE ME QUITARAN LAFIRMA: ESO ES LO QUE QUERÍA OIR SIN PEDIRLO, SE ARADECE
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Editado por odts en 01-mar-2008 a las 19:43.
Re: THE FLOOD el libro
  #24 (permalink)  
Old 01-mar-2008, 20:19
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the_butcher se volverá famoso pronto
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Otra preguntota!!!
Que trae la edicion legendaria aparte del disco y la guia de estrategia???
Segun me enteré (por un primo lejano) la version legendaria en USA trae el juego, el heroic map-pack, la guia de estrategia, el casco, el cargador, porta vasos, poster y libro (no se cual o cuales)... y nosotros que??? bungie nos deve de odiar!!!
Ok pues espero que me puedan ayudar a ver si me compro la version legendaria (tengo la normal).
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Re: THE FLOOD el libro
  #25 (permalink)  
Old 02-mar-2008, 09:36
Avatar de gL4DiUsZaKr3
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gL4DiUsZaKr3 es alguién con quien definitivamente quisieras estargL4DiUsZaKr3 es alguién con quien definitivamente quisieras estargL4DiUsZaKr3 es alguién con quien definitivamente quisieras estargL4DiUsZaKr3 es alguién con quien definitivamente quisieras estargL4DiUsZaKr3 es alguién con quien definitivamente quisieras estargL4DiUsZaKr3 es alguién con quien definitivamente quisieras estargL4DiUsZaKr3 es alguién con quien definitivamente quisieras estargL4DiUsZaKr3 es alguién con quien definitivamente quisieras estar
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XD no pues tu primo te engalño la edicion lege de haya trae lo mismo ke la de aki osea el casko y cutro disko un es el juego y los demas es material extra no trae el libro que la edicion especial porke esa info biene en un disko sldz pd. espero el kapitulo XD
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Re: THE FLOOD el libro
  #26 (permalink)  
Old 02-mar-2008, 13:22
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OOOOO..... SIIII..... The Flood
ODTS Rulez...
no mams gracias we por seguir traduciendo los libros
OMG!!! no puedo esperar para leerlo
gracias man.
PD: sigue a si y de seguro alguien te lo va a recompensar
Saludos...
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.::Te sirvió mi post sube mi reputacion::.
+Rep




स्वस्तिक
You can achieve immortality
simply by doing one great thing
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Originalmente publicado por <Shenlong>
de veras que esta enamorado ese Uskudar...
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Re: THE FLOOD el libro
  #27 (permalink)  
Old 02-mar-2008, 16:00
Avatar de odts
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odts es alguien conocido por todos aquíodts es alguien conocido por todos aquíodts es alguien conocido por todos aquíodts es alguien conocido por todos aquíodts es alguien conocido por todos aquíodts es alguien conocido por todos aquí
Sección I


Pillar of Autumn

Capítulo Uno
0127 Horas (Tiempo de Nave), Septiembre 19, 2552 (Calendario Militar)/ Crucero del UNSC Pillar of Autumn, locación desconocida.


El Pillar of Autumn se estremeció mientras su blindaje de Titanio-A tomaba un impacto directo.
Justo otra carta en el arsenal sin fondo del Covenant, pensó el Capitán Jacob Keyes. No un torpedo de plasma, o ya estaríamos flotando libremente en moléculas.
La nave de guerra había tomado una paliza por fuerzas Covenant en Reach y era un milagro que el casco se mantuviera intacto y aún más notable que hubiera sido capaz de de hacer un salto dentro del Hiperespacio.
“¡Estado!” ladró el Capitán Keyes. “¿Qué nos acaba de golpear?”
“Caza Covenant, señor. Clase Seraph,” la oficial táctica, la Teniente Hikowa, contestó. Sus facciones de porcelana se oscurecieron. “El ingenioso bastardo debe de haberse desactivado y deslizado a través de nuestras naves centinelas.”
Una leve sonrisa apreció en la boca de Keyes. Hikowa era una oficial táctico de primer nivel, absolutamente implacable en la lucha. Ella parecía tomarse las acciones de los pilotos Covenant como un insulto personal. “Enséñele una lección, Teniente,” él dijo.
Ella asintió y tipeó una serie de órdenes en su panel –nuevas órdenes para el escuadrón caza del Autumn.
Un momento después, hubo una charla de radio mientras uno de los C709 cazas Longsword del Autumn fue tras el Seraph, seguida de una alegría mientras la pequeña nave alienígena se transformaba en un momentáneo sol –completo con su propio sistema de escombros orbitales.
Keyes se limpió el sudor de la frente. Comprobó su despliegue –habían vuelto a espacio normal hace veinte minutos. Veinte minutos, y las patrullas Covenant ya los habían encontrado y comenzado a dispararles.
Él se volvió hacia el puerto principal de visión, una burbuja transparente debajo de la proa de la superestructura del Autumn. Un masivo gigante gaseoso –Threshold– dominaba la espectacular vista. Uno de los cazas Longsword pasó por el campo de visión mientras continuaba con su patrulla.
Cuando Keyes había tomado el comando del Pillar of Autumn, había sido escéptico acerca del largo domo del puerto de visión. “El Covenant es lo suficientemente tenaz,” le había argumentado al Almirante Stanforth. “¿Por qué darles un tiro fácil dentro de mi puente?”
Él había perdido el argumento –los Capitanes no ganaban debates contra los Almirantes, y en cualquier caso, simplemente no tenían el tiempo de blindar el puerto de visión. Tuvo que admitirlo, sin embargo, la opinión casi valía el riesgo. Casi.
Él distraídamente jugaba con la pipa que habitualmente cargaba, perdido en el pensamiento. Corriendo completamente contrario a su naturaleza, moviéndosealrededor en la sombra del gigante gaseoso. Él respetaba al Covenant como un peligroso, mortal enemigo, y lo odiaba por su salvaje carnicería de colonos humanos y compañeros soldados por igual. Sin embargo, él jamás les había temido. Los soldados no se ocultan del enemigo –se enfrentan a él cara a cara.
Regresó a la estación de comando y activó su juego de navegación. Trazó un curso profundo dentro del sistema, y envió los datos hacia el Alférez Lovell, el Navegante.
“Capitán,” llamó Hikowa. “Los sensores marcan un escuadrón de cazas enemigos aproximándose. Y parece que hay naves de abordaje justo detrás de ellos.”
“Era sólo cuestión de tiempo, Teniente,” él suspiró. “No podemos escondernos aquí para siempre.”
El Pillar of Autumn se deslizaba fuera de la sombra proyectada por el gigante gaseoso y entraba en la brillante luz del sol.
Los ojos de Keyes se ampliaron con sorpresa mientras la nave despejaba el gigante gaseoso. Él esperaba ver un crucero Covenant, cazas Seraphs, o algún otro artefacto militar.
Él no esperaba ver el masivo objeto flotando en un punto Lagrange entre Threshold y su luna, Basis.
La construcción era enorme –un Anillo– un objeto que fluía y brillaba con el reflejo de las estrellas, como una joya iluminada desde dentro.
La superficie exterior era metálica y parecía estar grabada con profundos patrones geométricos. “Cortana,” dijo el Capitán Keyes. “¿Qué es eso?”
Un descolorido holograma de un pie de alto vino a la vista por encima de su pequeña libreta de datos cerca de la estación del Capitán. Cortana –la poderosa Inteligencia Artificial de la nave– frunció el ceño mientras activó el mecanismo de largo rango de la nave. Largas líneas de dígitos se desplegaron a través de los despliegues del sensor de largo rango y a través del “cuerpo” de Cortana.
“El Anillo es de diez mil kilómetros de diámetro,” anunció Cortana, “y veintidós punto tres kilómetros de ancho. El análisis espectroscópico es inconcluso, pero los patrones no concuerdan con ningún material Covenant, señor.”
Keyes asintió. La conclusión preliminar era interesante, muy interesante, desde que las naves Covenant habían estado presentes cuando el Autumn salió fuera del Hiperespacio justo en sus regazos. Cuando vio primeramente el anillo, Keyes tuvo un sentimiento de hundimiento acerca de que el Anillo fuera una gran instalación Covenant –una más allá de la mira de los ingenieros humanos. Pero pensar que la estructura quizás podría estar más allá de la ingeniería del Covenant mantenía un pequeño confort.
Y también lo ponía nervioso.
Bajo intensa presión por parte de las naves de guerra enemigas en el sistema Epsilon Eridani –la locación de la última gran base naval del UNSC, Reach– Cortana se había visto obligada a lanzar la nave hacia un conjunto de coordenadas aleatorias, un procedimiento estándar para dirigir a las fuerzas Covenant lejos de la Tierra.
Ahora parecía que los hombres y mujeres a bordo del Pillar of Autumn habían tenido éxito en dejar a sus originales perseguidores detrás, sólo para encontrar más fuerzas Covenant aquí… donde quiera que “aquí” fuera.
Cortana apuntó la cámara de largo rango hacia el Anillo y un plano de éste entró en foco. Keyes dejó salir un largo y lento silbido. La superficie interior de la construcción era un mosaico de verdes, azules y cafés –sus desiertos, junglas, glaciares y océanos. Reflejos de nubes blancas emitían profundas sombras sobre el terreno debajo. El Anillo rotó y trajo una nueva característica a la vista: un tremendo huracán formado sobre una gran masa de agua.
Ecuaciones cruzaron nuevamente a través del cuerpo semitransparente de la IA mientras ella continuaba evaluando los datos entrantes. “Capitán, dijo Cortana, “el objeto es claramente artificial. Hay un campo gravitatorio que controla el giro del Anillo y mantiene dentro la atmósfera. No puedo decir con un cien porciento de certeza, pero parece que el Anillo tiene una atmósfera de oxigeno-nitrógeno, y gravedad normal a la de la Tierra.”
Keyes levantó una ceja. “Si es artificial ¿Quién demonios lo construyó? ¿Y que en el nombre de Dios es?”
Cortana procesó la pregunta por tres segundos completos. “No lo se, señor.”
Keyes sacó su pipa, la encendió y dio un puf de fragante humo. El Mundo Anillo aparecía sobre los monitores de estado. “Entonces es mejor que lo averigüemos.”

Sam Marcus frotó su cuello con sus manos temblorosas por la fatiga. La prisa de la adrenalina que le había inundado cuando recibió las instrucciones del Jefe Técnico Shephard le había desgastado. Ahora sólo se sentía cansado, fuera de forma, y con un poco de miedo.
Sacudió su cabeza para aclararla y se mantuvo sobre el pequeño teatro de observación. Cada bahía de Crio-Almacenaje estaba equipada con tal estación, una estación principal de monitoreo para los cientos de crio tubos que los crio almacenes tenían. Por normas de la nave, el teatro de Crio-observación era grande, pero la proliferación de monitores de signos vitales, medidores de diagnósticos, y terminales computacionales, estaban directamente dentro de los Crio-tubos individuales almacenados en la bahía de abajo –lo que hacía ver al cuarto estrecho e incomodo.
Un timbre sonó y los ojos de Sam miraron a través del monitor de estado. Había sólo un Crio-tubo activo en esta bahía, y su monitor llamaba por su atención. Él doblemente comprobó el panel de instrumentos principal, entonces cliqueó en el intercomunicador. “Se viene, señor.” Él dijo. Y entonces se volvió y miró por la ventana de observación de la bahía.
El Jefe Thom Shephard le hizo ademanes a Sam desde el piso del Crio- almacén, Unidad Dos. “Buen trabajo, Sam,” él le contestó. “Casi a tiempo para reventar el sello.”
Los monitores de estado continuaban enviando datos hacia el teatro de observación. La temperatura corporal del sujeto se acercaba a lo normal –al menos, Sam asumió que era normal; él jamás había despertado a un Spartan –y la mayoría de los técnicos ya no se encontraban.
“Él está en un ciclo REM ahora, Jefe,” dijo Sam, “y su actividad cerebral indica que está soñando –lo que significa que está prácticamente descongelado.
“Bien,” contestó Shephard. “Mantén un ojo en esas lecturas cerebrales. Quizá haya algunos efectos secundarios que debamos tener en cuenta.”
“Enterado.”
Una luz roja brincó a la vida en la terminal de seguridad, y una nueva serie de códigos resplandecieron a través de la pantalla:
>SERIE DE ESPERA PARA DESPERTAR. SIERRE DE SEGURIDAD [PRIORIDAD ALFA] CONECTADO. >x-CORTANA.1.0–CRIOAL.23.4.7
“Qué demonios,” murmuró Sam. Y cogió el intercomunicador de nuevo. ¿Thom? Hay algo raro aquí… alguna clase de bloqueo de seguridad desde el puente.”
“Enterado,” hubo estática mientras Shephard se enlazaba al canal del puente. “Crio Dos a puente.”
“Adelante, Crio Dos,” una voz sintética femenina respondió.
“Estamos listos para bolar el sello de nuestro… invitado, Cortana,” explicó Shephard. “Necesitamos–”
“El código de seguridad,” finalizó la IA. “Transmitiendo. Puente fuera.”
Casi al instante, una nueva línea de texto apareció a través de la pantalla de seguridad.
>LIBERAR EL ATAÚD SELLADO.
Sam ejecutó el comando, el bloqueo de seguridad desapareció, y un cronometro comenzó a marcar el tiempo hasta el despierte.
El soldado se venía, su respiración era buena, al igual que su ritmo cardiaco; los dos volvían a niveles normales. Aquí está, pensó Sam, para ser honesto, un dios Spartan. No cualquier Spartan, pero quizás el último. Abordo decían que el resto de los Spartans se habían quedado en Reach.
Al igual que sus compañeros técnicos, Sam había oído del programa, pero jamás pensó que vería a un Spartan en persona. Con el orden de hacer frente a la creciente agitación civil, la Administración Colonial Militar había lanzado secretamente de regreso el proyecto ORIÓN en 1249. El propósito del programa era desarrollar supersoldados, nombre código “Spartans,” quienes recibían un entrenamiento especial y aumentaciones físicas.
El esfuerzo inicial fue exitoso, y en 1517 un nuevo grupo de Spartans, la serie II, habían sido seleccionados como la nueva generación de supersoldados. El proyecto había sido intencionado para permanecer en secreto, pero la guerra Covenant había cambiado todo eso.
No era un secreto que la raza humana estaba al borde de la derrota. Las naves Covenant y su tecnología espacial eran tan avanzadas. Mientras que las fuerzas humanas podían sobresalir en enfrentamientos terrestres, el Covenant simplemente se replegaba hacia el espacio y cristalizaba el planeta desde la órbita.
A medida que la situación se volvió cada vez más sombría, el Almirantazgo se enfrentaba a la fea perspectiva de la lucha en dos frentes –en uno con la guerra contra el Covenant en el espacio, y en el otro contra la colapsante sociedad humana. El público en general y los militares necesitaban un empujo a la moral, así que la existencia del proyecto SPARTAN-II fue revelada.
Ahora había una exitosa corrida de héroes, hombres y mujeres que habían tomado la lucha contra el enemigo y ganado varias batallas decisivas. Incluso el Covenant parecía temerle a los Spartans.
Excepto que ahora ya no estaban, salvo uno, sacrificados para proteger a la raza humana del Covenant y de la muy real posibilidad de extinción. Sam miró al soldado que tenía enfrente con un aire similar al asombro. Aquí, frente a él, estaba un verdadero héroe. Fue un momento para recordar, y si él tenía la suficiente suerte de sobrevivir, hablarles acerca de esto a sus hijos.
Él no le daba ningún miedo, sin embargo, si las historias eran verdad, el hombre que gradualmente recuperaba la consciencia abajo en la bahía era casi un alienígena, y ciertamente tan peligroso como el Covenant.

Él estaba flotando en algún lugar entre el Crio-sueño y la conciencia cuando el sueño comenzó.
Era un sueño familiar, un sueño agradable, y uno que no tenía nada que ver con la guerra. Él estaba en Eridanus II –el mundo colonial en el que había nacido, hace mucho destruido por el Covenant. Él escuchó risas alrededor.
Una voz femenina lo llamó por su nombre –John. Un momento después, brazos lo sostuvieron y reconoció el familiar aroma del jabón. La mujer le dijo algo agradable, y él busco decir algo agradable a cambio, pero las palabras no le llegaron. Él trató de mirarla, trató de penetrar la neblina que oscurecía su rostro, y fue recompensado con la imagen de una mujer de ojos grandes, una recta nariz, y unos labios completos.
La imagen osciló, indistinta, como el reflejo en un estanque. En un parpadeo, la mujer que lo sostenía se transformó. Ahora ella tenía cabello oscuro, penetrantes aojos azules, y piel pálida.
Él sabía su nombre: la Dra. Halsey.
La Dra. Halsey lo había seleccionado a él para el proyecto SPARTAN-II. Mientras que la mayoría creía que la actual generación de Spartans habían sido sacados de lo mejor de los militares del UNSC, sólo un puñado de personas sabían la verdad.
El programa de Halsey involucraba el secuestro de niños especialmente seleccionados. Los niños fueron rápidamente clonados, lo que hizo a los duplicados propensos a trastornos neurológicos –y los clones secretamente regresaron con los padres, pero nunca sospecharon que sus hijos e hijas eran duplicados. En muchas maneras, la Dra. Halsey era la única “madre” que ellos habían conocido.
Pero la Dra. Halsey no era su madre, ni era la imagen semitransparente de Cortana que apareció reemplazando a la Dra.
El sueño cambió. Una oscura forma de nebulosa se cernió detrás de la figura de la Madre/Halsey/Cortana. Él no sabía lo que era, pero se trataba de una amenaza –el estaba seguro acerca de eso.
Sus instintos de combate patearon, la adrenalina lo atravesó. Él rápidamente comprobó el área –algún tipo de terreno de juegos, con grandes palos de madera, distantemente familiares –y decidió la mejor ruta de flanquear a la nueva amenaza. Divisó un rifle de asalto –un poderoso MA5B– cerca. Si se colocaba entre la mujer y la amenaza, su armadura tomaría el peso del ataque, y el podría regresar el fuego.
Se movió rápidamente, y la oscura figura chilló hacia él –un fiero y terrible grito de guerra.
La bestia era imposiblemente rápida. Estaba sobre él en segundos.
Él cogió el rifle de asalto y se volvió para abrir fuego –sólo para descubrir con horror que no podía levantar el arma. Sus brazos eran pequeños, subdesarrollados. Su armadura se había ido, y su cuerpo estaba de la edad de un niño de seis años.
Estaba impotente ante la amenaza. Él rugió de regreso hacia la bestia en rabia y miedo –enojado no por la amenaza, sino por su súbita impotencia…
El sueño comenzó a desvanecerse, y una luz apareció enfrente de los ojos del Spartan. El vapor se ventiló, arremolinado, y comenzó a disiparse. Una voz masculina llegó, como desde una gran distancia.
“Perdón por el rápido deshielo, Jefe Maestro, pero las cosas están un poco agitadas. La desorientación debe pasar rápidamente.
Una segunda voz le dio la bienvenida y le tomó al Spartan un momento el recordar donde había estado antes de entrar al Crio-tubo. Había estado en una batalla, una terrible batalla, en la cual la mayoría, sino es que todos sus hermanos y hermanas Spartans habían sido asesinados. Hombres y mujeres con los que había crecido y entrenado desde la edad de los seis años, y que, a diferencia de las mujeres de sus sueños, constituían su familia real.
Junto con la memoria, más sutiles cambios en la mezcla de gas llenaron sus pulmones, la fuerza llegó. Flexionó sus rígidas extremidades. El Spartan escuchó al técnico decir algo acerca de “quemaduras por congelación” y se empujó así mismo fuera del frio abrazo del Crio-tubo.

“Dios en el cielo,” Sam murmuró.
El Spartan era enorme, fácilmente unos siete pies de altura. Encasquetado en esa verde iridiscente armadura de batalla, el hombre lucía como una figura de la mitología de otro mundo, y aterrador. El Jefe Maestro, Spartan-117 dio un paso fuera de su Crio-tubo y comprobó la bahía de Crio-preservación. El visor reflectante en su rostro lo hacia parecer más temible, sin rostro, un impasivo soldado construido para la muerte y la destrucción.
Sam se alegró de estar ahí arriba en el teatro de observación, en lugar de estar abajo en el piso principal de Crio Dos con el Spartan.
Se dio cuenta de que Thom estaba esperando por datos de diagnostico. Él comprobó los despliegues –los caminos neurales estaban despejados, sin fluctuaciones en los latidos del corazón o en las ondas cerebrales. Abrió el canal del intercomunicador. “Estoy trayendo sus monitores de salud en línea ahora.”
Sam miró mientras Thom llevaba al Spartan hacia varias estaciones de prueba en la bahía, ajustándose en las que él requería. En poco tiempo, el equipo del soldado había traído en línea el sistema de recarga del escudo, los monitores de salud, sistemas ópticos y de orientación, se leían todos en verde.
El traje –nombre código armadura MJOLNIR– era una maravilla de la ingeniería, Sam tenía que admitirlo. De acuerdo con las especificaciones que había recibido, la armadura consistía en multicapas de aleación de notable fortaleza, un recubrimiento refractante que podía dispersar una buena cantidad de energía dirigida, un almacenamiento de matriz cristalina que podía soportar el mismo nivel de IA usualmente reservado para una nave estelar, y una capa de gel que se ajustaba a la piel de la persona y funcionaba para regular la temperatura.
Paquetes adicionales de memoria y conductos de señales habían sido implantados dentro del cuerpo del Spartan, y dos ranuras de acceso externo habían sido instaladas cerca de la base de su cráneo. En conjunto, los sistemas combinados servían para doblar su fuerza, mejorar sus ya rápidos reflejos de rayo, y hacerle posible navegar a través de las complejidades de cualquier alta tecnología en el campo de batalla.
Había sustanciales soportes de vida dentro del traje MJOLNIR. La mayoría de los soldados entraban en Crio-sueño desnudos, pues cubrir la piel generalmente reaccionaba mal al proceso de Crio. Sam había usado una vez una venda dentro del congelador y descubierto que la piel afectada estaba ampollada y cruda cuando se despertó.
La piel del Spartan debería estar como el infierno, él se dio cuenta. A pesar de todo, el soldado se mantuvo en silencio, simplemente asintiendo cuando se le preguntaba o quietamente cumpliendo los requerimientos de Thom. Era desconcertante –se movía con eficiencia mecánica de una prueba a otra, como un robot.
La voz de Cortana sonó a través del canal ancho de la nave: “Los sensores muestran naves de abordaje Covenant en camino. Prepárense para repeler a los intrusos.”
Sam sintió una punzada de miedo –y de pena por las tropas Covenant que tendrían que enfrentarse a este Spartan en combate.
La interface neural que vinculaba al Jefe Maestro con su armadura MJOLNIR funcionaba perfectamente, e inmediatamente envió datos hacia su HUD, en la parte interior del visor de su casco.
Se sentía bien moverse en derredor, y el Jefe Maestro silenciosamente flexionó sus dedos. Su piel le picaba, un efecto secundario de los gases del Crio-sueño, pero rápidamente desapareció el dolor de su conciencia. Él hace mucho tiempo había aprendido a desvincularse así mismo de la disconformidad física.
Leyó el anunció de Cortana. El Covenant se venía por ellos. Bien. El escaneó el cuarto en busca de armas, pero no había estantes de armas. La falta de armas no era de gran preocupación para él; pues él ya había tomado armas de soldados Covenant anteriormente.
El intercomunicador crujió de nuevo: “Puente a Crio Dos, este es el Capitán Keyes. Envíen al Jefe Maestro al puente inmediatamente.”
Uno de los técnicos comenzó a oponerse, señalando que faltaban más pruebas cuando Keyes le cortó. “Pero ya, tripulante,” y el Técnico dio la única respuesta que pudo.
“Si, si, señor.”
El Jefe Técnico se volvió hacia el Spartan. “Buscaremos las armas después.”
El Jefe Maestro asintió y estaba a punto de moverse hacia la puerta cuando una explosión hizo eco a través de la bahía de Crio.

La primera explosión se estrelló contra la puerta del teatro de observación con un ruido que hizo saltar a Sam. Su corazón palpitaba mientras rápidamente golpeaba los controles de la puerta, conectando un cierre temporal de emergencia. Otro pesado golpe se estrelló con un crujido –y la puerta empezó a brillar color rojo mientras las armas Covenant quemaban a través de ella.
“¡Están tratando de atravesar la puerta!” gritó Sam.
Él volteó hacia abajo a la bahía y miró a Thom, con una aflicción en su rostro. Sam podía ver su propio asustadizo reflejo en el reflectane visor del Spartan. Corrió por la alarma, y tuvo tiempo de dar la alerta. Luego, la puerta de seguridad explotó en un baño de fuego y metal derretido.
Escuchó el ruido del disparo de un rifle de plasma, luego sintió algo golpearle en el pecho. Su visión se nubló, y tanteó para sentir la herida. Sus manos se llenaron de sangre. No duele, él pensó. Debería doler, ¿no debería?
Se sintió desorientado, confundido. Pudo ver una ráfaga de movimiento, mientras figuras blindadas entraban en el teatro de observación. Él las ignoró y se concentró en la foto de su esposa –bañada con su propia sangre– que de alguna manera había caído al suelo. Calló de rodillas y fue por la fotografía, sus manos temblaban.
Su campo de visión se redujo mientras luchaba por llegar a la foto. Estaba sólo a pulgadas de ella, pero la distancia se sintió como millas. Jamás había estado tan cansado. El nombre de su esposa hizo eco en su mente.
Los dedos de Sam justo acababan de rosar el borde de la fotografía cuando una bota blindada zambulló su brazo hacia el suelo. Largos dedos con garras tomaron a fotografía del suelo.
Sam luchó débilmente para hacer frente a su atacante. El alienígena –un Elite– sacudió su cabeza en perplejidad hacia la imagen. Miró hacia abajo, como si notara a Sam por primera vez. El humano continuaba para alcanzar la fotografía.
Él levemente escuchó a Thom llamar con angustia: “¡Sam!”
El Elite apuntó su rifle de plasma hacia la cabeza de Sam y disparó.

El Jefe Maestro se encrespó. Había fuerzas Covenant muy cerca, y un compañero soldado acababa de morir. Él anheló subir a la sala de observación y enfrentar al enemigo –pero las órdenes eran órdenes. Él necesitaba llegar al puente.
El Crio Técnico abrió una escotilla, “¡Vamos!” gritó, “¡tenemos que salir de este maldito lugar!”
El Jefe Maestro siguió al tripulante través de la escotilla corredor abajo. Una repentina explosión voló la puerta de alado en añicos, arrojando lo que quedaba del cuerpo del técnico pasillo abajo y haciendo que el escudo del Jefe fluctuara.
Él mentalmente repasó los esquemas de la línea de naves clase-Halcyon. Regresó, saltó sobre un par de conductos de energía, y aterrizó sobre el tenuemente iluminado pasillo de mantenimiento del otro lado de los conductos. Una baliza de emergencia parpadeada y las alarmas sonaban. El retumbar de una segunda explosión hizo eco corredor abajo.
Continúo, pasando a un tripulante muerto, y hacia la siguiente sección del pasillo.
El Jefe Maestro vio una escotilla, su panel de seguridad pulsaba verde, y se apresuró hacia adelante. Hubo una tercera explosión, pero su armadura desvió la fuerza del impacto.
El Spartan forzó para abrir la puerta parcialmente derretida, una abertura se hizo a su izquierda, y escuchó a alguien gritar. Un tripulante naval disparaba su arma hacia un objetivo que el Jefe Maestro no podía ver –y la cubierta se estremeció mientras un misil golpeaba el casco del Autumn.
El Jefe Maestro se escabulló a través de la puerta justo a tiempo para ver al tripulante tomar un perno de plasma a través del pecho y al resto del personal regresar el fuego. Fuerzas Covenant se agrupaban detrás de una escotilla, forzadas a replegarse a un compartimiento adyacente.
El caos reinaba mientras los tripulantes de la nave hacían lo mejor que podían para empujar a los polizontes de regreso hacia las esclusas de aire o atraparlos en compartimientos donde pudieran ser contenidos y despachados más tarde.
Desarmado, y muy consiente del hecho de que el Capitán Keyes lo necesitaba en el puente, el Jefe Maestro no tubo más opción que seguir las indicaciones, y evitar las escaramuzas que se llevaban a cabo en derredor. Llevó su camino hacia un oscurecido corredor de acceso –los Covenant debieron de haber cortado los circuitos de iluminación en este compartimiento –y corrió casi de cabeza hacia un Elite Covenant.
El escudo personal del alienígena resplandeció y este rugió en sorpresa y enojo. El Spartan se encorvó y se preparó para cargar contra el soldado alienígena –entonces evadió, mientras un equipo de Marines desató una lluvia de fuego con sus rifles de asalto hacia el Elite. Sangre púrpura salpicó en el mamparo, y el alienígena se derrumbó.
Los Marines avanzaron para asegurar el área, y el Jefe asintió en gracias hacia el líder del equipo. Él se volvió y corrió pasaje abajo y alcanzó el puente sin más incidentes.
Miró a través del puerto de visión principal, y vio la extraña construcción que flotaba más allá del casco del Crucero, y momentáneamente curioseó acerca del objeto. Sin duda el Capitán le explicaría la situación. Avanzó hacia la estación del Capitán, cerca del centro del puente.
Una variedad de personal naval se encontraba sentado sobre sus consolas mientras luchaban por controlar el acosado buque. Algunos luchaban contra la última ola de cazas Seraphs, otros trabajaban en control de daños, y una Teniente de cara sombría hizo uso de los sistemas medioambientales de la nave para succionar la atmósfera de los compartimientos que habían sido ocupados por fuerzas Covenant. Algunos de los enemigos cargaban su propia atmósfera, pero otros no, y eso los hacía vulnerables. Había tripulantes en algunos de esos compartimientos, quizás alguien que ella conocía personalmente, pero no había manera de salvarlos. Si ella no los mataba, el enemigo lo haría.
El Jefe entendió bien la situación. Mejor una rápida muerte en el vació que a manos del Covenant.
Él divisó a Keyes cerca del despliegue táctico principal. Keyes estudiaba las pantallas intensamente, particularmente un gran despliegue sobre el extraño Anillo.
El Spartan llamó su atención. “Capitán Keyes.”
El Capitán Keyes se volvió y lo enfrentó. “Es bueno verle, Jefe Maestro. Las cosas no van bien. Cortana hizo lo que pudo –pero en realidad nunca tuvimos una oportunidad.”
La holográfica IA arqueó una ceja. “Una docena de naves Covenant contra un solo Crucero de clase Halcyon… con esas probabilidades seguimos teniendo tres–” ella hizo una pausa, como distraída, entonces corrigió: “más bien cuatro blancos.”
Cortana miró al Jefe. “¿Dormiste bien?”
“Si, pero no gracias a tu manejo.”
Cortana sonrió. “Entonces, ¿me extrañaste?”
Antes de que él pudiera contestar, otra explosión sacudió toda la nave. Él cogió un pilar de soporte cercano y se aferró a el. Mientras varios tripulantes se estrellaban contra la cubierta.
Keyes cogió la consola como soporte “¡Reporte!”
Cortana fluyó de azul. “Debió de haber sido uno de sus grupos de abordaje. Una carga de antimateria.”
El oficial de control de fuego giró desde su asiento. “¡Señora, el control de Fuego del cañón principal está fuera de línea!”
Cortana miró a Keyes. La pérdida del arma primaria de la nave, el Cañón de Aceleración Magnética, fue un severo golpe a sus condiciones tácticas.
“Capitán, el cañón era mi última opción ofensiva.”
“Muy bien,” dijo Keyes bruscamente, “Voy a iniciar el protocolo Cole, Artículo Dos. Abandonamos el Autumn. Eso significa que tú también, Cortana.”
“¿Mientras usted hace qué? ¿Hundirse con la nave?” Ella disparó de nuevo.
“En un modo de decir,” contestó Keyes. “Ese objeto que encontramos, voy a tratar de aterrizar el Autumn en el.”
Cortana sacudió su cabeza. “Con todo respeto…ya hay muchos héroes muertos.”
Los ojos del Capitán Keyes se cerraron en los de ella. “Aprecio tu preocupación, Cortana, pero no depende de mí. El Protocolo es claro. La captura o destrucción de una IA es absolutamente inaceptable. Eso significa que abandonas la nave. Fija un aserie de zonas de aterrizaje y cárgalas en mi red neural.”
La IA pausó, y entonces asintió. “Si, si, señor.”
“Y aquí es donde entra usted, Jefe,” continuó Keyes mientras se volvía para encarar al Spartan. “Saque a Cortana de la nave. Manténgala a salvo del enemigo. Si la capturan, lo sabrán todo. Despliegue de fuerzas, investigación de armas,” hizo una pausa, y luego añadió: “laTierra.”
El Spartan asintió. “Entiendo.”
Keyes se volvió hacia Cortana. “¿Estás lista?”
Hubo una pausa mientras la IA tomó una última mirada alrededor. En muchas maneras, la nave era su cuerpo físico, y ella se resistía a dejarlo. “Sáqueme.”
Keyes alcanzó una consola, tecleó una serie de códigos, y se volvió de nuevo.
El holograma se deshizo y la imagen de Cortana desapareció dentro del pedestal. Keyes esperó hasta que el holograma hubiera desaparecido por completo, entonces removió el chip de datos del pedestal y se lo ofreció al Spartan con su brazo extendido. “Buena suerte, Jefe Maestro.”
El SPARTAN-117 aceptó el chip y se lo llevó hacia la parte trasera de su cabeza, hacia la ranura del dispositivo dentro de la interface neural, localizado en la base de su cráneo. Hubo un positivo click, seguido de una sensación de inundación mientras la IA se unía con él dentro de los confines de la red neural de la armadura. Al principio él sintió como si alguien hubiera derramado un recipiente de agua fría dentro de su mente, seguido de una momentánea punzada de dolor, y una presencia familiar. Él ya había trabajado con Cortana anteriormente –justo antes del desastre de Reach.
La interface IA-humana era intrusiva de alguna manera, aunque confortante, desde que él supo lo que Cortana era capaz de hacer. Él podría depender de ella durante las próximas horas y días por delante –justo como ella podría depender de él.
El Jefe Maestro saludó y dejó el puente. Los sonidos de pelea estaban ahora más altos, indicando que, a pesar de los mejores esfuerzos de la tripulación, las fuerzas Covenant aún seguían dominando la lucha en su camino hacia las áreas adyacentes a las esclusas de aire y seguían empujando hacia el área alrededor del puente de mando.
Había cuerpos tirados alrededor del corredor, aproximadamente a cincuenta metros del puente. Los defensores humanos los habían empujado de regreso, pero el Jefe Maestro sabía que el último asalto había estado cerca. Demasiado cerca.
El Jefe Maestro hizo una pausa y se arrodilló junto a un Alférez muerto, tomó un momento para serrar sus parpados, y cogió la munición del soldado caído. La pistola que el Capitán le había dado era un arma estándar de la Marina; la cual disparaba rondas semi-perforantes de alto explosivo de 12.7 mm de un clip de munición de doce rondas. No es lo que él hubiera elegido para enfrentarse contra un Elite –pero si lo suficientemente bueno para un Grunt.
Hubo un click metálico cuando el primer clip se deslizó dentro del mango de la pistola, seguido de una aparición repentina de un círculo azul en su HUD –la retícula de mira– mientras su armadura hacía contacto electrónico con el arma en su mano.
Entonces, concientizó acerca de sacar a Cortana de la nave, continuó con su camino corredor abajo. Escuchó los extraños chirridos y ladridos antes de poder ver a los Grunt Covenant en persona.
Consiente de su estatus de veterano, el primer alienígena que dobló la esquina traía una armadura color rojo, un tanque de metano, y un cinturón de campaña Marine. El alienígena había capturado el equipo al estilo Pancho Villa y lo arrastraba a través de la cubierta. Dos de sus camaradas lo seguían en la retaguardia.
Confiado en que había más de los alienígenas vagamente de apariencia simiesca en el camino, el Jefe Maestro pausó lo suficiente para que el resto de ellos aparecieran, entonces abrió fuego. Los compensadores de retroceso en su armadura suavizaron el efecto, pero aún así pudo sentir a la patada de la pistola sobre su palma. Los tres Grunts cayeron de tiros a la cabeza. Sangre fosforescente salpicó la cubierta.
No era mucho, pero era un comienzo.
El Jefe Maestro caminó sobre sus cuerpos y continuó.
Un bote salvavidas, esa era su meta real –y él haría lo que fuere necesario para tomar uno.

Avergonzado de la ignominia de la tarea, pero consiente de sus ordenes, el Elite llamado Isna ‘Nosolee esperó a que los Grunts, Jackals y dos miembros de su propia raza hubieran cargado a través de la esclusa de aire antes de abandonar la nave de asalto él mismo. Aunque armado con una pistola de plasma, y más de una media docena de granadas, él estaba ahí para observar en lugar de luchar. Lo que significaba que él Elite dependería tanto de su escudo de energía como de su camuflaje activo para mantenerse con vida.
Su papel, y sin estar acostumbrado a el, era funcionar como un “Osoona,” u Ojo de los Profetas. El concepto, tal como había sido expuesto a ‘Nosolee por su superior, era insertar experimentados oficiales en situaciones en las que pudiera ser obtenida inteligencia, y hacerlo con suficiente antelación para obtener información de alta calidad.
Aunque inteligentes y valientes, los Profetas sentían que los Elites tenían la infortunada tendencia de destruir todo en su camino, dejando muy poco a sus analistas para analizar.
Ahora, añadiendo Osoonas al combate mixto, los Profetas tenían la esperanza de aprender más acerca de los humanos, yendo desde datos acerca de sus armas y despliegue de fuerzas, hasta el mayor premio de todos: las coordenadas de su mundo de origen, la “Tierra.”
‘Nosolee tenía tres objetivos principales: el de retirar la IA de la nave enemiga, capturar al personal de alto rango, y el de grabar todo lo que viera por las cámaras sujetas a su casco. Los primeros dos objetivos serían difíciles de alcanzar, pero una rápida comprobación verificó que el equipo de video estaba funcionando, y el tercer objetivo estaba asegurado.
Así que, a pesar de que la asignación estaba vacía de honor, ‘Nosolee entendió el propósito, y estaba decidido a tener éxito, sólo si significaba el regresar a la infantería regular, donde él pertenecía.
El Elite escuchó el chasquido rítmico de un arma humana mientras un grupo de sus Marines se replegaban tras una esquina, perseguidos de cerca por un grupo de Grunts y Jackals. El Osoona consideró matar a los humanos con todo su ser, pero se aplanó contra un mamparo. Ninguno de los combatientes notó que el metal estaba ligeramente distorsionado, y un momento después, el espía se deslizó fuera de ahí.

Parecía que el Autumn estaba infestado de demonios con armadura cromada escupiendo fuego de plasma. El Jefe Maestro había adquirido un rifle de asalto MA5B con cerca de cuatrocientas rondas de munición perforante de 7.62 mm. En esta situación, con mentiras alrededor de los artefactos, él prefirió recargar su arma cuando el indicador de munición se redujo a 10 rondas. Fallar en hacerlo podía resultar en un desastre si corría en una seria situación. Con eso en mente, el Jefe golpeó la liberación, y permitió que el clip vacio callera, e introdujo un nuevo clip de munición. El contador de munición digital se receteó, al igual que aquel que llevaba sobre su HUD.
“Estamos cerca,” dijo Cortana desde algún lugar fuera de su cabeza. “Pasa a través de la escotilla de adelante y sube un nivel.”
El Jefe Maestro corrió hacia un reluciente Elite de armadura negra y abrió fuego. Había Grunts en el área también, pero él sabía que los Elites poseían el peligro real. Expertamente roció un trío de ráfagas hacia el alienígena.
El Elite rugió desafiante y disparó a cambio, pero el gran volumen de los especialmente endurecidos proyectiles de 7.62 mm hicieron que su escudo resplandeciera, se sobrecargase y cediera. El voluminoso alienígena cayó de rodillas, doblado hacia adelante, y colapsó. Asustados por lo que le había ocurrido a su líder, los Grunts comenzaron a ladrar en pánico, dieron la vuelta y corrieron del lugar.
Individualmente, los Grunts eran cobardes, pero el Spartan había visto lo que un grupo de esas creaturas podían hacer. Él abrió fuego de nuevo. Cuerpos alienígenas se estremecieron y cayeron.
Continuó a través de una escotilla, escuchó más disparos, y se volvió en esa dirección. Cortana dijo: “¡Covenant, sobre la bahía de aterrizaje, encima de nosotros!”
Él corrió hacia un vuelo de escaleras de metal, y cargó directamente hacia la bahía de aterrizaje.
Las botas resonaron en el metal mientras introducía nuevo cargador en el recibidor del arma y pasaba a un Marine herido. El Spartan recordó al soldado de su última acción en la estación orbital de Reach. El soldado sostenía un rifle de plasma y logró una sonrisa. “Nos alegramos de tenerle, Jefe… hemos guardado una partida de favores sólo para usted.”
El Spartan asintió, pausando en la bahía de aterrizaje, y tomó en blanco a un Jackal. Los alienígenas vagamente parecidos a pájaros cargaban unidades de escudos de energía manuales, en lugar de la protección de cuerpo completo de los Elites. El Jackal tenía en su mira al Marine herido, y el Jefe vio abertura. Él disparó una ráfaga hacia el flanco desprotegido del Jackal y el alienígena golpeó la cubierta, muerto.
Continuó subiendo las escaleras, y se encontró cara a cara con otro Elite. El alienígena rugió, y cargó hacia adelante, e intentó usar su rifle de plasma como una cachiporra. El Jefe Maestro evadió el golpe –él ya había peleado cuerpo a cuerpo con Elites anteriormente, y sabía que eran peligrosamente fuertes–retrocedió. Niveló su rifle de asalto hacia el estomago del Elite, y apretó el gatillo.
El soldado Covenant pareció absorber las balas como una esponja, continuando hacia adelante, y estaba a punto de arremeter cuando una ronda finalmente atravesó su médula espinal. El soldado alienígena se estrelló contra la cubierta, se convulsionó una ves, y murió.
El SPARTAN-117 le echó otra revista al arma. Otro Elite rugió como el anterior. No había tiempo de recargar, así que el Jefe Maestro giró para hacerse cargo de él. Se deshizo del rifle de asalto y alcanzó su pistola. Había un par de Marines muertos a lo pies del alienígena, aproximadamente a unos veinte metros de distancia. Bien dentro del límite, él pensó, y abrió fuego.
El Elite líder gruñó mientras las poderosas rondas de la pistola se estrellaban contra el escudo alrededor de su cabeza. Percibiendo la amenaza del Spartan, los alienígenas dirigieron todo su fuego en su dirección, sólo para ver cómo se disipaba en sus escudos y armadura.
Ahora, libres de dirigir su fuego donde quiera que ellos escogieran, los Marines lanzaron un hostil contraataque. Una granada de fragmentación explotó a un Elite en sangrientas tijeretas, despedazando a los Jackals que habían tenido el pobre juicio de estar parados junto a él, y enviando trozos de metralla a través de la escalera y contra el mamparo.
El otro Elite fue consumido por una lluvia de balas. Cedió y cayó hacia la cubierta. “¡A eso me refiero!” gritó un Marine. Y disparó un tiro de gracia hacia la cabeza del alienígena.
Satisfecho de que el área estaba razonablemente segura, el Jefe Maestro continuó. Pasó a través de una escotilla, ayudó a un par de Marines a sacarse a un grupo de Grunts, y marchó corredor abajo empapado de sangre tanto humana como alienígena. La cubierta se sacudió mientras el Autumn tomó un nuevo impacto de un misil nave a nave. Hubo un amortiguado “clang” y una luz destelló más allá de un puerto de visión.
“Los botes salvavidas se están lanzando,” anunció Cortana. “Deberíamos apurarnos.”
“Me estoy apurando,” contestó el Jefe Maestro. “Llegaré ahí tan pronto cómo pueda.”
Cortana comenzó a replicar, lo reconsideró, y procesó el equivalente de un encogimiento de hombros.

La Oficial de Vuelo Carol Rawley, mejor conocida en la nave por el contingente de Marines como “Foehammer” esperó a que el Grunt rodeara la esquina. Ella le disparó en la cabeza y el pequeño bastardo respira metano cayó como roca. La piloto tomó un rápido vistazo, verificando que el siguiente corredor estuviera despejado, y les hizo señas a los que estaban detrás de ella. “¡Vamos! ¡Salgamos mientras las tenemos buenas!”
Tres pilotos, junto con un número igual de tripulantes, la siguieron mientras hubo un retumbe pasillo abajo. Ella era alta, de amplios hombros, y corría con determinación. El plan –que ella había trazado, era llegar hacia a bajo, a la bahía de lanzamiento, saltar dentro de su nave de descarga D77-TC “Pelican,” y salir del Autumn antes de que el Crucero se estrellara contra la construcción de abajo. En el mejor de los casos, sería difícil despegar, y un desorden el aterrizar, pero ella prefería morir detrás de la palanca de su pájaro, que confiar su destino a algún bote de salvamento. Además, algunos de los transportes podrían venir a la mano, si alguien conseguía salir de la nave con vida.
“¡Están tras nosotros!” alguien gritó. “¡Corran rápido!”
Rawley no era una velocista –ella era una piloto, maldita sea. Se volvió para enfrentar a sus perseguidores, cuando un perno de plasma color verde brillante pasó crepitando por su oído.
“Al diablo esto,” ella gritó. Y corrió con renovada energía.

Mientras la batalla contra los humanos continuaba con furia, un Grunt llamado Yayap lideraba un pequeño destacamento de su propia especia a través de una media derretida escotilla y llegaron a la escena de una masacre. El mamparo cercano estaba empapado de reluciente sangre azul. Casquillos percutidos estaban esparcidos por todas partes y una enmarañada pila de cuerpos de Grunts testificaba un enfrentamiento perdido. Yayap se volvió en breve duelo por sus hermanos caídos.
La mayoría de los muertos eran Grunts, lo que no le sorprendió a Yayap. Hace mucho ya que los Profetas habían usado a su raza como carne de cañón. Él tuvo la creencia de que ellos se habían ido a un paraíso de metano, y estaba a punto de pasar por la horrible pila, cuando uno de los cuerpos hizo un quejido.
El Grunt pausó y, acompañado por uno de sus compañeros –un Grunt llamado Gagap– entró en el sangriento desastre, sólo para descubrir que el sonido estaba asociado con un Elite de armadura negra, uno de los “Bendecidos de los Profetas,” tipos que estaban a cargo de estas mal consideradas incursiones. Por ley y costumbre, la raza de Yayap estaba sometida a venerar a los Elites como divinos enviados de los Profetas. Desde luego, la implementación de la ley y de las tradiciones en el campo de batalla era de alguna manera, flexible.
“Déjenlo,” aconsejó Gagap. “Eso es lo que él haría si alguno de nosotros estuviera ahí tirado y herido.”
“Cierto,” dijo Yayap cuidadosamente, “pero tomaría cinco de nosotros cargarlo de regreso al bote de asalto.”
Le tomó a Gagap diez latidos completos el asimilar la idea y finalmente apreciar su genialidad. “No tendríamos que luchar.”
“Precisamente,” dijo Yayap, mientras los sonidos de la batalla crecían una vez más. “Muy bien, cojámoslo, agarren sus brazos y piernas, y saquemos su trasero fuera de aquí.”
Una rápida verificación comprobó que las heridas del Elite no eran mortales. Un proyectil humano había pasado a través de la visera del guerrero, desgarrando a través del costado de su cabeza y se había aplanado así mismo dentro de la superficie del casco del Elite. La fuerza del golpe lo había dejado inconsciente, a parte de eso, había tenido algunos cortes y magulladuras cuando calló al suelo. El Elite sobreviviría. A lástima. Pensó Yayap.
Satisfechos de que su boleto fuera de la nave haría que vivieran lo suficiente para llevarlos a donde buscaban ir, los Grunts tomaron al guerrero de las extremidades y marcharon como patos corredor abajo. Su batalla había terminado.

El contingente de Tropas de Asalto de Choque Orbital del Autumn, también conocidos como ODST’s (por sus siglas en ingles) o “Helljumpers” (saltadores infernales) habían sido asignados para proteger la planta de poder experimental del Crucero, la cual consistía en una red única de motores de fusión.
La sala de máquinas estaba servida por dos puntos de acceso, cada uno protegido con una escotilla de Titanio-A. Ambos estaban conectados por una pasarela y seguían bajo control humano. El hecho de que el Mayor de los Marines, Antonio Silva hubiera sido forzado a apilar los cuerpos Covenant como leña para mantener limpios los campos de fuego, testificaba cuan efectivos habían sido los hombres y mujeres bajo su comando.
También había bajas humanas, muchas de ellas, incluyendo a la Teniente Melissa Mckay, quien esperaba impaciente mientras “Doc” Valdez, el médico del pelotón, vendaba su brazo. Había mucho que hacer –y ciertamente Mckay buscaba ponerse de pie y hacerlo.
“Tengo algunas malas noticias para usted, Teniente,” dijo el médico. “el tatuaje en su bícep, el que tiene la calavera y las letras ODST, tomó un serio impacto. Aunque puede conseguirse otro, desde luego… pero la cicatriz no tomará la tinta de la misma manera.”
Mackay sabía que la charla tenía un propósito, sabía que era la manera del Doc de llevar su mente fuera de Dawknis, Al-Thani, y Suzuki. El médico aseguró el vendaje en su lugar y la oficial dobló su manga hacia abajo. “¿Sabes qué, Valdez? Estás verdaderamente puesto en ello. Y me refiero a que es un cumplido.”
El Doc se limpió la frente con el reverso de su manga. Llegó lejos con la sangre de Al-Thani sobre él, “gracias El-Tee (diminutivo del rango de Teniente). Cumplido aceptado.”
“Muy bien,” dijo el mayor Silva mientras caminaba fuera del centro de la pasarela. “¡Escuchen! El juego terminó, el Capitán Keyes está cansado de nuestra compañía y quiere que abandonemos esta bañera. Hay una construcción ahí abajo, completa con atmósfera, gravedad y la única cosa que los Marines aman como una cerveza –y eso es la suciedad bajo nuestros pies.
El oficial de los ODST’s hizo una pausa en ese punto, permitiendo que sus brillantes ojos barrieran los rostros de alrededor. Su boca recta como una línea. “La mayoría de la tripulación –sin mencionar a sus compañeros que se encuentran arriba, abandonaran la nave en botes salvavidas. Bajaran a la superficie con la comodidad del aire acondicionado, bebiendo vino, y saboreando aperitivos.
“No ustedes, sin embargo. Oh no, ustedes dejaran el Pillar of Autumn por un método diferente. Díganme, niños y niñas… ¿como lo harán?”
Era tiempo de un viejo ritual entre ellos, entonces los Marines ODST’s rugieron y respondieron al unísono. “¡VAMOS CON LOS PIES PRIMERO, SEÑOR!”
“Malditamente que sí,” ladró Silva. “Ahora vallamos a esas vainas de descarga. El Covenant tiene un picnic ahí abajo en la superficie y cada uno de ustedes está invitado. Tienen cinco minutos para alistarse, engancharse, y empujar un corcho en su trasero.”
Era una vieja broma, una de sus favoritas, y los Marines se rieron como si la hubieran escuchado por primera vez. Entonces se formaron en escuadrones y marcharon dentro del corredor, luego hacia abajo, hacia el lado de babor de la nave.
Mackay llevó a su pelotón corredor abajo, pasó a los guardias asignados a proteger la intersección, y a través de lo que había sido un campo de batalla. Los cuerpos estaba tirados en donde habían caído, quemaduras de plasma marcaban los mamparos, y una larga línea de hoyuelos de 7.62 mm marcaba la última quemadura ahí donde los soldados muertos habían disparado.
Doblaron una esquina, y entraron en lo que los Marines se referían como “la sala de espera del infierno.” Los fuerzas especiales avanzaron a través del centro de un angosto compartimiento que alojaba dos hileras de vainas de descarga en forma de lágrima. Cada vaina llevaba el nombre de un soldado individual, y estaba sobre un tubo que se extendía hacia abajo, a través del vientre de la nave.
La mayoría de los desembarcos de combate se hacían vía botes de asalto armados, pero los botes eran lentos, y sujetos al fuego antiaéreo. Eso era por lo que el UNSC había invertido el tiempo y dinero necesario para crear una segunda manera de pasar tropas a través de una atmósfera: la vaina HEV, o Vehículo de Entrada Humano (Human Entry Vehicle).
El fuego antiaéreo controlado por computadora podría clavarse algunas de las vainas, pero ellas eran pequeños blancos, y cada impacto resultaría en una muerte, en lugar de una docena.
Sólo había un problema. Cuando las cubiertas de cerámica que cubrían las vainas HEV’s se quemaran, el aire dentro de las vainas se volvería increíblemente caliente, algunas veces fatal, eso era por lo cual al personal de ODST’s se les refería como “Helljumpers.” Se trataba de un conjunto de voluntarios, ya que se requería de un tipo especial de loco para unirse.
Mackay permaneció en el centro de la habitación hasta que cada uno de sus hombres hubiera entrado a su respectiva vaina. Ella sabía que eso significaba que ella misma tendría menos de sesenta segundos para hacer sus propios preparativos, así que se apresuró para entrar en su vaina HEV una vez que la última escotilla se hubiere serrado.
Una ves adentro, las manos de Mackay fueron figuras borrosas mientras ella aseguraba su arnés, corría la obligatoria comprobación de sistemas, removía una serie de seguros, armaba su tuvo de eyección, y fijaba sus ojos en la pequeña pantalla color verde que tenía frente a ella. La computadora de fuego del Autumn ya había calculado la fuerza requerida para volar la vaina y descargar la HEV dentro del correcto camino de entrada. Todo lo que ella tenía que hacer era esperar, rezar para que el recubrimiento de cerámica de la vaina resistiera lo suficiente para la apertura del paracaídas, y tratar de ignorar lo frágil que el vehículo en realidad era.
No bien la oficial había acomodado sus botas contra el mamparo, cuando miró en la cuenta regresiva como el último digito cambiaba de uno a cero.
La vaina se soltó, aceleró fuera del tuvo de eyección, y calló hacia al mundo en forma de Anillo de abajo. Su estomago se sumió, y su corazón se aceleró como espiga.
Alguien había metido un disco dentro de un lector de datos, y había lanzado los excéntricos cantos de los Helljumpers sobre la frecuencia del Equipo. Aunque les habían dejado claro que el inautorizado uso de las comunicaciones del UNSC estaba mal, muy mal; pero Mackay sabía que en ese particular momento estaba bien, y Silva debería de estar de acuerdo, porque ningún comentario vino por la frecuencia de radio. La música resonó en sus oídos, la HEV se estremeció mientras golpeaba la capa exterior de atmósfera de la anillada construcción, y los Marines cayeron con los pies primero a través del Anillo.

La cubierta saltó cuando el Pillar of Autumn absorbió otro impacto y la batalla continuaba con furia en el interior. El Jefe Maestro estaba cerca ahora, y preparado para abordar un bote salvavidas cuando Cortana dijo, “¡detrás de ti!” y el Jefe Maestro sintió un perno de plasma golpearle de justamente en el filo del hombro.
Él rodó con el golpe y se puso de pie. Volteó a ver a su atacante y vio a un Grunt que había salido de una salida de mantenimiento. El diminuto alienígena se mantuvo con sus pies plantados sobre la cubierta, una pistola de plasma sobrecargada en sus garras. El Jefe Maestro dio tres pasos hacia adelante, usó su rifle de asalto para golpear y tirar a la creatura, y siguió con tres rondas. La pistola del Grunt descargó su energía almacenada hacia el techo. Gotas de metal fundido chisporrotearon sobre el escudo del Jefe Maestro.
Las rondas perforantes penetraron el aparato de respiración del alienígena, liberando una corriente de metano, y causando que el cuerpo se convulsionara.
Un trío adicional de Grunts aterrizaron sobre los hombr